Nacional debe rendir más
Los debutantes del barrio Capurro, con un equipo juvenil, con varios de ellos que ni siquiera habían jugado en el Centenario se enfrentaron a Nacional y se llevaron un punto de oro, tras el empate a uno. Pero nadie le regaló nada al equipo albivioleta porque lo expuesto por el técnico Repetto y sus muchachos fue sencillo pero práctico. Sorprendió a los tricolores con un juego colectivo en el que resaltaron algunos jugadores, con un mediocampo ágil, de buen pie, con una defensa muy concentrada, y con delanteros muy rápidos, entre los cuales el desnivelante fue el rubio Maxi Pérez, que además de anotar el gol del empate siempre fue un azote para la defensa alba.
Nacional tiene un equipo que seguramente con el correr de los partidos variará, ya que a este equipo se le sumará Victorino en la zaga, el «Chengue» en ofensiva, el paraguayo Florentín, el argentino Pereyra, como piezas importantes apuntando a las redes adversarias, de pronto Cardaccio tenga un lugar en el equipo titular por la dinámica que tiene y hasta Alexis Viera sea dueño del arco,… en fin un equipo que cambiará, porque si se toma en cuenta lo de ayer, los cambios deben ser inmediatos.
Nacional fue timorato, muy lento en varios sectores de la cancha, desbalanceado, con poco toque de balón, con jugadores demasiado aislados y con otros a los que evidentemente les faltan minutos, como OJ Morales y el «Pato» Sosa, que no rindieron ni por asomo lo que pueden y se les ha visto.
Los tricolores no supieron encontrarle la vuelta al partido y por momentos se vieron superados por un juego colectivo. Sin embargo, el que llegó al gol fue el tricolor.
Cuando Fénix hacia méritos, al menos era el que tenía más el balón en su poder, llegó el tanto tricolor.
Un centro sin demasiadas pretensiones, cayó en el área albivioleta y el golero Caro –que saltó detrás de Fornarolli– no pudo retener el balón que cayó en el pie del tricolor que sólo tuvo que darse vuelta y apuntar al arco rival para gritar el primer gol en la tarde fría del Centenario, cuando el cronómetro casi tocaba la media hora de juego. Un error de Caro que puso en tela de juicio cómo repercutiría ese gol en el equipo recién ascendido a primera.
Sin embargo, Fénix siguió jugando igual, martilló como lo había hecho hasta el gol de Nacional e incluso dos minutos antes del gol del empate Suárez tuvo el gol a pedir de boca, solo y de frente al arco mandó el remate por sobre el horizontal cuando era más fácil hacerlo que errarlo.
Fue un anuncio, porque a los 36´ llegó al empate con una gran jugada. Un pase profundo a Maxi Pérez, este se llevó el balón, ganó en velocidad y cuando salió Muslera tocó suave y por encima del golero marcando un gol tranquilizador.
Para el complemento, Nacional mejoró, con los impulsos de Caballero por derecha como carrilero, la defensa comenzó a absorber a los delanteros de Fénix, el mediocampo tricolor se paró mejor aunque lo que no cambió fue el toque de balón de Fénix. La idea era salir jugando siempre, dándole buen trato de balón en toda la cancha.
Carreño apeló a los cambios y por más que intentó con el colombiano Velazco en ofensiva, con la dinámica de Cardaccio en la mitad de la cancha y con la zurda del brasileño Coutinho no pudo variar en el resultado, por más que en el último cuarto de hora Nacional, más con la camiseta que con virtudes, se volcó contra el arco de Fénix, que se debatió como pudo para estirar el partido hasta el epílogo y respirar tranquilo con un empate festejado como una victoria. Nacional quedó como nos decían en la escuela cuando llegaban los carnés de calificaciones. «Puede y debe rendir más». *
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