Y los vivos éramos nosotros…
Una situación muy incómoda sufrió la Selección cuando arribó al Hotel Crown Plaza de Puebla apenas terminó el segundo juego en tierras aztecas. Utilizando la típica «viveza criolla», una persona se hizo pasar como integrante de la delegación y logró llevarse de las habitaciones 2.900 dólares, una computadora, una máquina de fotos y una afeitadora. Enorme sorpresa se llevó Martín Osimani cuando subió a bañarse a la habitación y no encontró su laptop personal. Enseguida desde la habitación del «Pica» Aguiar y Luís Silveira se oyeron gritos de «Nos robaron la plata», 2.000 dólares a Aguiar y 900 a Silveira. Todos empezaron a revisar las habitaciones y el siguiente damnificado fue Hugo Couto que estaba solo en la habitación y al que le faltó su máquina de fotos. Más tarde, en la noche, Emilio Taboada que compartía la habitación con Osimani, se dio cuenta que no tenía su afeitadora. Rápidamente la dirigencia uruguaya inició las acciones contra el hotel, reuniones con la seguridad y el chequeo de cintas de grabación del establecimiento para encontrar al culpable.
Falsificó pins y esperó el momento justo
Cuando eran las 19 horas del jueves y estábamos sentados en el lobby del hotel esperando por la partida hacia el Estadio, una persona, con una hoja en la mano, corbata, buena presencia, nos consultó sobre quién era el Sr. Couto. Se lo mostramos y se fue hacia ese sector para hablar con él. Una maniobra pensada, estudiada y brillantemente ejecutada. Después de saber quién era Couto, y pensando que el dinero de la Selección estaba en esa habitación, apenas Uruguay partió a jugar el encuentro, se presentó en la recepción del hotel, se identificó como integrante de la delegación, obsequió a la recepcionista pins falsos con la bandera de Uruguay y pidió la copia de la llave de tres habitaciones. Ahí, cuando nadie sospechaba nada y mientras Uruguay vencía con comodidad a Puebla, se llevó el dinero, la computadora y la máquina de fotos. En la cinta del hotel aparece el hombre moviéndose por los pasillos, estaban los pins que regaló y la situación se aclaraba. La eficiente gestión del Dr. Gustavo Gauthier junto a Hugo Couto y Jorge Dell, permitió que el hotel se hiciera cargo de los costos apelando al seguro, producto de lo que fue sin dudas una estafa. De cine. *
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