El libro del picaflor

Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?

-Hace un tiempo atrás, en esta misma columna, El Picaflor narró una historia relacionada con el pase de Néstor «Falucho» Silva de Progreso al Millonarios de Bogotá.

La transferencia se concretó; ¿no?

-Sí señor, Wanderers de Tacuarembó recibió U$S 20.000, porque el dueño de los derechos federativos del goleador y una cifra similar le tuvieron que pagar a Progreso por concepto de indemnización por la rescisión del contrato del futbolista. El jugador arregló un salario de U$S 7.000 mensuales, una guita que jamás podía ganar en Progreso. Hasta acá, todo muy bien.

Cuente, cuente.

-Cuando El Picaflor contó las vicisitudes del pase de Falucho Silva a Colombia, relató el duro enfrentamiento que se produjo entre el empresario Gustavo Castelnoble, hijo del Bebe, y el presidente de Progreso Gabriel Franco. El contratista se quería llevar el jugador sin pagar un «sope» lo que fue rechazado de plano por los Gauchos del Patanoso. Hete aquí que cuando El Picaflor hizo pública la historia, los hinchas, simpatizantes, socios de Progreso empezaron una campaña mediática, a través de e-mail en la web del club en contra de Gustavo Castelnoble.

¡No me diga!

-La reacción fue inmediata. Los seguidores de Progreso que estaban muy calientes con el empresario le hicieron un trabajo de inteligencia y encontraron una serie de hechos vinculados a su actividad comercial y lo escracharon.

Por favor, vaya al grano y no empiece con los misterios.

-Los fanáticos Gauchos encontraron en internet una resolución de la Intendencia Municipal de Montevideo (Nº 274/06/2500, del 20 de marzo del 2006) por el cual esta le clausuró un carrito de venta de panchos, chorizos, hamburguesas que Gustavo Castelnoble tenía en Carlos María Ramírez entre Carlos Tellier y Agustín Muñoz, en pleno barrio de La Teja. Parece que el contratista no cumplió con sus obligaciones con la IMM y esta luego de haberle intimado al pago de una deuda, le clausuró el carrito y lo intimó a retirarlo del lugar, so pena de hacerlo ella misma…Cuando los hinchas de Progreso se enteraron de los antecedentes comerciales de Gustavo Castelnoble, que quiso eludir el pago del pase de Falucho Silva, lo incineraron a través de la web del club.

El advenimiento de la internet terminó con la privacidad de la gente; ¿no?

-La internet democratizó la información y en ella, se sabe quién es quién. Hay muchos lobos disfrazados de corderitos… Al hijo del Bebe Castelonoble lo escracharon en base a la publicación que hizo la IMM de la resolución de la clausura de la habilitación del carrito que le había autorizado en La Teja. Muchos pueden considerar que es un exabrupto sacar a relucir problemas personales a través de la red. En este caso, los hinchas de Progreso lo que hicieron fue ventilar entre ellos, una faceta de la vida empresarial de Gustavo Castelnoble. Si este hubiera actuado de acuerdo a las normas, la IMM nunca le hubiera retirado la habilitación de su carrito choricero y como empresario, tendría su legajo limpio. Ocurre que la persona humana es indivisible, no puede desdoblarse…Por eso en la vida hay que caminar derechito y más ahora que en la internet te canta la justa, como decía el tío Jorge. *

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