Extranjeros "medio pelo"
Lejos quedaron los tiempos en que los equipos uruguayos salían a contratar a los mejores futbolistas del continente. Las reglas del mercado futbolístico que imperan desde hace un par de décadas tornaron totalmente imposible el armado de equipos como aquel Peñarol de finales de los sesenta, con el chileno Ricardo Figueroa, el eximio peruano Juan Joya Cordero y el malogrado ecuatoriano Alberto Spencer, o el Nacional de comienzos de los setenta, con un arquero brasileño (Manga) que venía de jugar un Mundial, el también trasandino Ignacio Prieto y el goleador argentino Luis Artime.
Incluso, sin ir tan lejos, se ha vuelto muy difícil contar con jugadores de la talla de Jair Goncalves, del panameño Dely Valdés o hasta del misionero Vidal González, aunque quizá las presencias del colombiano Ricard o del paraguayo Chilavert puedan ser la excepción a la regla, teniendo en cuenta que en ambos casos llegaron a nuestro fútbol en el ocaso de su carrera.
Pero después de ellos, buena parte de los futbolistas extranjeros que han pasado por nuestras canchas se ha ido sin marcar la gran diferencia en favor de su equipo. En el caso de Nacional, el que nos ocupa esta vez, la afirmación toma dimensiones especiales: en los últimos años, los tricolores se han desvelado por la llegada de algún futbolista extranjero, y en cada período de pases sus dirigentes y sus hinchas se han ilusionado constantemente con algunos nombres que finalmente no se concretan, como ha sucedido en el actual receso.
LA REPUBLICA realizó un pormenorizado análisis de los refuerzos que los tricolores han concretado en los últimos siete años, del que se deduce que los dirigentes albos deberían mirar mucho más hacia las divisiones juveniles y ex futbolistas del club y «olvidarse» de brasileños, paraguayos y argentinos, entre otros.
Nombres olvidados
Desde que Nacional cortó la racha negativa en 1998 y comenzó a dominar en el plano local, empezaron poco a poco a aparecer en el primer equipo cada vez más futbolistas procedentes de las divisiones formativas y también apeló varias veces al retorno de ex jugadores que en su momento se fueron con «chapa» de ganadores.
Esto fue y sigue siendo lo que más dividendos le ha dado, porque la experiencia con los foráneos ha sido francamente deficitaria. ¿Qué jugador extranjero recuerda el hincha tricolor como decisivo en el funcionamiento del equipo? La mayoría repara en el boliviano Limberg Gutiérrez, mientras otros destacan la figura del paraguayo Jorge Brítez.
Son dos, apenas, que lograron meterse en el corazón de la tribuna, al lado de veintisiete (27) que pasaron con unas pocas actuaciones destacadas y más silbidos que ovaciones.
Un ensayo que registra menos de un diez por ciento de aciertos supone un balance negativo, máxime teniendo en cuenta el desembolso que generalmente origina la llegada de un jugador de otro país.
Sería demasiado fácil detenernos en los últimos casos del hondureño Lozano o el norteño Giancarlo, pero la lista de fracasos puede comenzar con el «Gallegol» Ramírez (tristemente recordado por una jugada antideportiva), incluyendo al promocionado lateral zurdo «Pacha» Cardozo y llegar hasta el paraguayo Paniagua, pasando por algunos que tuvieron efímeros momentos de éxito como Cassiano Mendes o «El Cuqui» Juárez.
La frustrante debería serlo experiencia incluye a los norteños Flavio Barros y Wesley Fernandes, y al camerunés Nkong, como también a otros que la memoria colectiva del hincha tricolor casi no registra, como los hermanos australianos Leo y Nick Carle, los argentinos Pedro González y Cristian Zermatten, y el nigeriano Audum Mohamed, hoy en el rival de todas las horas. Incluye también el retorno de Dely Valdés, ídolo en los noventa pero fustigado duramente en su regreso de 2003.
La gran excepción la constituyeron futbolistas a los que Nacional trajo muy jóvenes para alinear en sus divisiones juveniles y por eso los consideramos como producto de las formativas: en este apartado se encuentran los cameruneses Pierre Webo y Angbwa Benoit, quienes recorrieron el camino que este año transita el colombiano Oscar Velazco.
El último lustro conoce de frustraciones también en esta última modalidad, pues algunos ni siquiera llegaron a jugar en Primera, como el japonés Asaoka Toru, el arquero argentino Diego Kondratzky, el angoleño Nyami Jocé y el camerunés Oswald Ngadeu, entre otros.
Dos bajo la lupa
Tras la mala experiencia del primer semestre, para la temporada 2007-2008 los tricolores iniciaron la nómina de incorporaciones con el norteño Bruno Coutinho (hasta el momento, junto a la de Gerardo Acosta, las únicas confirmadas), un lateral volante zurdo en el que están cifradas grandes esperanzas. En su primera aparición en un amistoso en Maldonado anotó dos goles uno de bolea desde fuera del área y también dio prueba de aptitudes para el juego aéreo, pero no mostró demasiado en el juego ante Estudiantes de La Plata y no viajó a México debido a una molestia muscular.
Después de convertir en otro de los amistosos, ante los platenses, apareció en los últimos minutos el colombiano Velazco, un punta habil y veloz que asoma como una buena posibilidad de recambio para Carreño.
Ambos tendrán la misión si tienen minutos en el «nuevo» Nacional de revertir la pobre imagen que dejaron los extranjeros en los últimos tiempos. Mientras, varios esperan la llegada de «un nueve» de afuera. ¿Será buena idea?
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