El Libro del Picaflor
— Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?
–Una historia lindísima. Muy pero muy interesante que ocurrió hace pocos días con el goleador de Progreso, Néstor «Falucho» Silva…
–Escuché a algunos de sus colegas que fue vendido al Millonarios de Bogotá.
–Aclarando decía un vasco mientras le echaba agua a la leche… Algunos medios informaron que «Falucho» Silva había sido vendido al Millonarios de Bogotá, club que está dirigiendo actualmente Martín Lasarte. El Picaflor investigó el tema y le puede asegurar que esa versión no se ajusta a la verdad de los hechos.
–Cuente, cuente.
–El interés del Millonarios por el delantero es auténtico a tal punto que viajó a Bogotá para integrarse al plantel. Desde la Federación Colombiana de Fútbol llegó a la AUF la solicitud del transfer que cerraría la transferencia. Cuando desde la Administración notificaron a los Gauchos del Pantanoso la solicitud del pase de «Falucho» Silva, el presidente Gabriel Franco respondió que ese trámite sólo se iba a concretar si los colombianos pasaban primero por la Caja del club, pagaban por los derechos federativos, caso contrario, no le iban a dar el consentimiento porque el jugador tiene contrato firmado y vigente con Progreso.
–¿Millonarios quiso birlarle a «Falucho» Silva a Progreso?
–No señor, esa versión no es correcta. El que quiso hacerle un dribling a Progreso y llevarse el jugador sin poner un mango fue el contratista Gustavo Castelnoble, hijo del ex entrenador de la selección Sub 15 de Uruguay y ex presidente de Audef. Castelnoble (h.) se contactó con Gabriel Franco, presidente de Progreso, y le dijo que él se iba a llevar a Falucho Silva al Millonarios y que tenía que darle el consentimiento. Cuando Franco le exigió un dinero por el préstamo, el empresario –que no es agente FIFA y que por ende no está habilitado para actuar–le respondió que el negocio estaba hecho y que Progreso no le podía hacer perder dinero a él.
–¿Castelnoble (h.) quería llevarse al goleador sin darle un peso a Progreso y ganar dinero él?
–Pero esto no es todo. En un momento, en forma ambigua, el contratista le ofreció a Franco U$S 4.000 para que le diera el transfer. No quedó claro si la oferta irrisoria era para Progreso y/o para coimear al joven presidente.
–¡Qué momento señores, qué momento!
–Franco, sin dejarla picar, se la clavó en el ángulo. Le dijo a Castelnoble (h.) que si él pensaba que era un inmoral y le aclaró que las necesidades financieras de su club no lo iban a poner de rodillas.
–¿Consecuencias?
–El jugador sigue en Colombia pero Progreso no le da el transfer… Castelnoble (h.) intentó hacerle otra jopiadita a los Gauchos del Pantanoso y recurrió al Wanderers de Tacuarembó, club de origen de «Falucho» Silva y el presidente también lo mandó a freír espárragos. Cuando los medios colombianos daban por hecha la incorporación del goleador de Progreso al Millonarios de Bogotá la prestigiosa Cadena Caracol también– se pudrió todo porque el empresario Castelnoble pretendía embolsarse U$S 20.000 y no darle un solo dólar a Progreso. En honor a la verdad, El Picaflor le ha dado con un caño a Paco Casal pero hay cada aprendices de empresarios que son impresentables.
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