Norteñas III
Protestas
Aunque la lluvia cesó y ha salido un sol resplandeciente que da nombre a la mascota de los Juegos (el sol Caué), los problemas y quejas siguen cayendo como aguacero de verano sobre el Comité Organizador del evento inaugurado hace 72 horas. Como es habitual, los periodistas fueron los más quejosos ya que andan tirándose de los pelos -los que aún conservan algo- debido a la lentitud de los resultados o las imprecisiones de los mismos. El caso más extremo fue el de la maratón acuática disputada el sábado, en la que todo el mundo vio llegar primero al estadounidense Fran Crippen y los organizadores anunciaron como ganador al venezolano Ricardo Monasterio, quien llegó cuarto. La correción demoró casi 30 minutos. Las imprevisiones tuvieron su punto de ebullición el sábado, cuando fue necesario cambiar tres veces el horario de competencias del béisbol debido a que el parque seleccionado para este deporte no cuenta con alumbrado eléctrico.
Plata y ahogo
A la brasileña Poliana Okimoto casi le tienen que llevar su medalla de plata al hospital. La atleta de Sao Paulo quedó segunda en la maratón acuática de 10 kilómetros, en la playa de Copacabana y llegó apenas un segundo detrás de la estadounidense Chloe Sutton. Justo después de cruzar la meta, Okimoto tuvo que ser rescatada del agua por un bombero salvavidas debido al extremo agotamiento físico que le impidió sobrepasar los últimos metros hasta la orilla, en medio del fuerte oleaje típico de la bella playa carioca. «Me siento feliz con mi medalla. Por causa del mar picado no pude ver la boya de llegada y la norteamericana fue más experta», dijo la brasileña. Lo cierto es que cuando le hable a sus nietos de su hazaña, Okimoto tendrá que esconder la foto que el diario O’Globo publicó ayer a toda página a color, donde se le ve totalmente desmadejada siendo sacada del agua por el milagroso bombero
Souvenirs
Zapatos de mujer confeccionados con piel de serpiente y los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, medallas similares en tamaño y peso a las que se reparten en los Juegos Panamericanos hechas por la casa joyera Natan, con auténtica plata brasileña, bragas y sostenes con la antorcha panamericana grabada en partes estratégicas, accesorios femeninos con el logo de los Juegos y la mascota Caué, el mundo de la moda femenina se ha revolucionado en Rio de Janeiro bajo la influencia de la cita continental. «Todo se está vendiendo muy bien, y como son ediciones limitadas se están convirtiendo en objetos de colección. ¡Qué bárbaro!», dijo a la prensa local el avispado empresario que compró los derechos de marca.
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