Un espejismo llamado Paraguay

De poco sirvieron las victorias en la primera fase ante Colombia (5-0) y Estados Unidos (3-1), incluso haber perdido por la mínima cuenta con Argentina, porque Paraguay se fue humillado de la Copa América al recibir seis cachetadas de México.

La selección paraguaya dirigida, por el argentino Gerardo «Tata» Martino, había prometido ser una de las revelaciones del torneo luego de su sobrio y contundente debut ante Colombia, al que contra todo pronóstico goleó 5-0.

La prensa especializada se comenzó a fijar en el combinado guaraní, después de su victoria sobre Estados Unidos ya empezó a generar preocupación en los técnicos rivales.

Pero sucedió la desgracia. Un penal a los 3 minutos cobrado por el implacable árbitro argentino Sergio Pezzotta al arquero Aldo Bobadilla, por haber fouleado como último recurso al delantero mexicano Nery Castillo, fue el punto de partida de la penosa tarde que sufrió Paraguay después de 48 años en una Copa América.

Bobadilla fue expulsado y Martino, para sorpresa de los analistas, dentro de la confusión en que se internó el cuadro mediterráneo sudamericano ordenó la salida de un volante, Jonathan Santana, para el ingreso del arquero suplente Joel Zayas.

Pero los desconfiados, los que tienen sus años de observar el fútbol, advertían del peligro de jugar, a pecho gentil, sin experimentados volantes de contención y en línea de tres en defensa, renunciando al usual 4-4-2.

Durante el mismo desarrollo de la Copa América un afamado técnico campeón alejado de la dirección, comentarista coyuntural de una cadena de televisión, se tomó la cabeza y dijo que Paraguay arriesgaba mucho con ese sistema.

«Puede que gane y que sorprenda, pero en algún momento va a encontrar la horma de su zapato», sentenció. *

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