Historias de la copa
RUBEN OLIVERA
Paradoja.
La Copa América de Selecciones tiene rarezas que hallan su explicación en los tiempos, circunstancias o el propio destino, haciendo que verdaderos cracks, futbolistas talentosos y con enorme trayectoria, no tuvieran su lugar en el plantel de turno en función de lo mencionado anteriormente.
Walter Gómez.
Juan Alberto Schiaffino.
Vaya nombres ilustres que integran esa lista y que valen, a cuenta de mayor cantidad, para confirmar lo antedicho. Pero como lo que abunda no daña, podemos agregar alguno más contemporáneo, que avala totalmente la especie.
Miguel Angel Piazza.
El hoy director técnico brilló como jugador desde sus comienzos en Sud América, siendo muy joven y apareciendo como titular indiscutido en primera división, clausurando con su zurda la franja izquierda de su zona defensiva, además de su excelente pegada y la visión para ir al ataque.
Logró títulos con Nacional, Peñarol, San Lorenzo de Almagro y Olimpia de Asunción, a nivel local, siendo además con el múltiple galardonado equipo guaraní, Campeón de América y del Mundo dirigido por Luis y Pedro Ramón Cubilla.
Sin embargo, su época no coincidió con la disputa del máximo torneo continental de selecciones, que tuvo la interrupción en el lapso que va desde el de 1967, obtenido por Uruguay en Montevideo, hasta 1975, jugándose en series con diferentes grupos, a la manera de las antiguas eliminatorias.
Lo cierto es que «Puchero» tuvo su chance con la celeste pero en alguna gira o encuentros amistosos donde alternó con los Cubilla, Maneiro, Morena, Polilla de los Santos, Carrasco, Espárrago, Peruena, los hermanos Corbo, pero le quedó la asignatura pendiente del primer certamen de selecciones que se jugó en el mundo. Una historia de la Copa que no pudo escribir. *
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