Están maravillados con Robinho
Con tres goles ante Chile, dos de los cuales de gran factura, el atacante brasileño Robinho recuperó parte del brillo perdido desde que en agosto del 2005 dejó el club Santos para enrolarse en filas del Real Madrid.
Después de un año regular en el equipo ‘merengue’, donde alternó mucho banco con poca titularidad, el endiablado delantero brindó una demostración de habilidad frente a la ‘Roja’ y, aún cuando sus compañeros poco aportaron a la victoria, Brasil revivió tras un debut con derrota 2-0 a manos de México.
La prensa brasileña, preocupada con el desempeño de su selección, se percató de inmediato de la importancia que cobra el pequeño atacante, al tiempo que los medios chilenos encontraron en él una explicación válida para la derrota 3-0.
«¡Menos mal que existe Robinho!», suspiró aliviado O Estado de Sao Paulo y como contrapartida del otro lado de los Andes se dijo que un «carnaval» desatado por éste había producido la goleada.
«No quiero ser una estrella, quiero apenas ayudar a la selección», afirmó el delantero del Real Madrid en conferencia de prensa luego de su gran actuación ante Chile.
En ese partido, el segundo y tercer gol hicieron recordar al Robinho de Santos, cuando con su compadre Diego (Werder Breman, Alemania) emulaban lo que décadas atrás hacían con la misma casaca Pelé y Coutinho.
A los 84 minutos ejecutó una obra maestra de definición al picar el balón con precisión quirúrgica sobre el portero Claudio Bravo, y a los 87 eludió a la carrera a dos rivales y remató sobre la derecha del portero chileno para anotar el 3-0.
«Espero continuar jugando en este nivel hasta el fin del torneo. Nuestro objetivo, ganar el título, todavía no ha sido alcanzado», dijo Robinho con humildad para agregar que se encontraba «muy feliz» por su actuación pero «más feliz porque sumamos tres puntos».
Apenas en febrero pasado esa felicidad brillaba por su ausencia y el jugador, de 23 años, se declaraba descontento con su entrenador del Real Madrid.
Fabio «Capello no confía en mi fútbol», señaló entonces Robinho, quien por esa época ‘comía banco’, ignorado por el entrenador italiano.
Pero tal vez por aquello de que el fútbol siempre da revancha, el atacante fue titular en el partido jugado por los ‘merengues’ ante el Mallorca, el 17 de junio, donde el Real alcanzó el título de Liga después de cuatro años de sequía. *
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