Historias de la Copa

El cachetazo que nos infligieron los peruanos en el debut de esta Copa América tiene la marca en el orillo de su director técnico, en función de la estrategia y la adecuada planificación, que a ojos vista, demostró un cabal conocimiento de las virtudes y defectos del rival de turno.

Pero lo de Julio César Uribe no es novedad.

Ya nos dejó «la marca ardiendo» en sus buenos tiempos de futbolista. Un volante de buen pie, hábil, astuto y con un sentido vertical del fútbol ofensivo. Hizo de las suyas junto al grandote Larrosa, en las eliminatorias disputadas para el Mundial de España 82.

Uruguay venía de obtener el Mundialito disputado en Montevideo con aquel 2 a 1 ante Brasil, el 11 de enero de 1981. Ese mismo año, por estas mismas fechas invernales, tocó Perú en el reparto celeste, en el Centenario.

Fue un 2 a 1 a favor de la visita pero con un baile infernal, donde la batuta la tuvo Uribe, con una armonía sin igual, al son del cual se vivió una gran decepción por parte de la afición local.

Pero como exhibición futbolística, lo mostrado por Perú aquella tarde fue una magistral lección de la lectura de este juego apasionante.

Sin embargo, más atrás en el tiempo, el Sudamericano jugado en marzo de 1959 en Buenos Aires tiene otra fecha nefasta vinculada a los de la banda roja. El miércoles 14 en el Monumental de Núñez, Perú nos ganó 5 a 3 en un partido excepcional, en el cual no alcanzaron los goles del Cholo Demarco, Pepe Sasía y el Vlayo Douksas, ante la contundencia de la formidable línea delantera integrada por Oscar Gómez Sánchez, Miguel Angel Loayza, Juan Joya, Alberto Terry y Juan Seminario. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje