Un cierre magnífico
Tabaré vivió un año con altibajos, cambiante, que no fue una demostración clara de buen juego en la etapa inicial, un equipo que estaba entre los cinco primeros pero que tenía un escandaloso promedio de casi 20 pelotas perdidas por encuentro, sin embargo, la desesperación no llegó y el trabajo y la superación puso las cosas en su lugar.
Logró un remate de temporada excelente, con jalones de alto nivel, el cierre inolvidable ante Cordón, porque estaba el juego y la serie perdida, sin embargo, Gibson y un triple que emociona, la ginobilesca aparición de Olivera desde atrás de la mitad de la cancha, la claridad con que superó a Goes 2 a 0, por 18 de local y absorbiendo 12 de visitante. Es un cierre con clase de un equipo que encontró, después de mucho buscarlo, su mejor rendimiento.
Federico Camiña tiene un enorme mérito, porque sabiendo que el equipo no estaba sólido, buscó las variantes y el que estaba bien jugaba. No se ató a ningún nombre.
La dirigencia con Leo Reinaldo a la cabeza fue determinante. Para bancar al entrenador cuando el equipo deambulaba por el torneo, para contratar a Gibson y aumentar el presupuesto, para no caerse ante la adversidad y el mal manejo de los contratistas Moglia y Roca en el tema Gustavo Barrera.
El plantel fue creciendo, Gibson aportó una calidad enorme, pero desde la banca, aparecieron tres soluciones diferentes, pero todas determinantes.
Diego Olivera y su semana mágica. Para meter el triple de su vida y eliminar a Cordón, pero su aporte no fue solo ese, en el juego de la consagración se cansó de atacar el aro y sumó 17 puntos clave. Mostró un carácter gravitante. Matías Benítez y un acierto táctico del técnico indudable. Desgastó a Cambón en ambos juegos y tuvo espacio y mano para sumar algún triple que no se olvida. Andrés Ferres y su deseo de ganar.
Defensa dura, y un juego elástico para ir y venir que dio enorme resultado en el final de temporada. El resto puso lo suyo, la experiencia de May y un Hammer que al final no jugó, Mackiewicz, enorme sostén de Gibson, y clave para aprovechar sus espacios, Giacometti se esperaba más de él, Taramasso, el más parejo en el año, se lesiono en el cierre, García y una mano que daba aire. Un equipo dirigido al final sin baches, que mostró una contundencia física de la mano de Santiago Espasandín. Todos estos elementos son reales, como uno de los más gravitantes en la temporada que fue ser una de las localías más fuertes. Ganó 10 y sólo perdió un juego ante Larrañaga. Tabaré tuvo sus malos momentos, pero eso lo capitalizó para llegar muy fuerte en el remate del año y de los últimos diez partidos, se llevó nueve victorias y un ascenso tan festejado como merecido. *
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