EL LIBRO DEL PICAFLOR
–Mire que está en deuda con sus lectores, porque ayer nos contó a medias la historia del enfrentamiento que mantuvieron Figueredo y José Carlos Domínguez. ¿Usted se autocensura?
–No diga pavadas. A veces no es fácil armar el paquete de información para procesar en la vorágine de la Redacción. Mire que el periodismo no es soplar y hacer botella. Hay tiempos imprescindibles que no se pueden eludir si se quiere hacer un producto serio y confiable.
–Bueno, entonces hoy le damos la revancha para que se ponga al día con esta historia que dicen estuvo re interesante.
–Por favor, no deforme el idioma que demasiado castigado está…
–Vaya al grano y déjese de sermonearnos, que para eso tengo al padre Popelka.
–Varios informantes del Troquílido coincidieron en señalar que la discusión entre Figueredo y Domínguez estuvo de alquilar balcones. En Peñarol, la versión que llegó fue que José Carlos le había «parado el carro» a Figueredo, mientras que en los corrillos de la Asociación, ayer, circuló una versión en contrario. Los privilegiados testigos –los delegados de los clubes, porque la prensa fue proscripta en la oportunidad– sostuvieron que las palabras del presidente de la AUF fueron expresadas en forma pendenciera, como desafiando al delegado aurinegro a otra cosa.
–¿Cómo?
–Como acaba de leerlo. En un momento, Domínguez le reprochó a Figueredo que él no le permitía expresarse porque pretendía imponer su opinión. «Con el respeto que todos los presentes se merecen, señor Presidente, quiero expresarle que yo estoy aquí para defender a Peñarol; usted no me deja hablar a mí y quiere tener la razón». La intervención de Domínguez ocurrió después que él expresara la posición de su institución de aprovechar el momento para despedir a los funcionarios del Personal de Recaudación, para lo cual expuso cifras contundentes.
–¿Y?
–Parece que mientras Domínguez hacía uso de la palabra, Figueredo tomó un papel y empezó a hacer anotaciones y cuando aquél finalizó su exposición, le respondió: «Vos te parecés a Arana. Sos muy lírico. Si querés echar al Personal de Recaudación, traé el millón doscientos mil dólares que precisamos que los echo ahora mismo. Pero no me pida que la AUF los despida porque no tenemos un peso». ¿Qué me dice?
–¿Y qué tenía que ver Marianito en esta historia?
—Los presentes en sala quedaron boquiabiertos y más despistados que Tarzán en Punta del Este. Lo que sí quedó claro es que Figueredo no compatibiliza mucho con el intendente Arana y en la primera de cambio le tiró a Domínguez esa factura que no estaba dentro del libreto de la noche.
–Como se dice vulgarmente, el horno no estaba para bollos.
–¡Qué va a estar! Parece que Figueredo aprovechó la oportunidad para recordarle a Domínguez que Peñarol hace tiempo que está en contra del personal administrativo de la AUF, contra el Colegio de Arbitros, contra el Personal de Recaudación, contra todo el mundo, pero no aporta soluciones concretas.
–Espere un momento, ¿el neutral Juan Pedro Damiani se mantuvo al margen de esa discusión?
–Tan alejado estuvo Juan Pedro Damiani que no estaba en la Asamblea Extraordinaria. Estuvo dentro de su promedio de asistencias. Lo mismo que el economista Ache, que se ha transformado en un fugaz visitante del 1530 de la calle Guayabo. Algunos testigos señalaron que si Juancito –por Damiani hijo– hubiera estado presente, Domínguez se hubiera expresado de otra manera y eso fue lo que hizo levantar en cólera a Figueredo.
–Mientras tanto, el Personal de Recaudación sigue de rehén de la situación.
–En la dulce espera. Hoy habrá una reunión a las 15.00 en la Asociación por el tema, pero la gente de Afrauf confía en que, llegado el momento, van a llegar a un acuerdo con Figueredo porque, salvo la posición de Peñarol, de los restantes 17 clubes de Primera División ninguno quiere despedir en forma masiva a los funcionarios de Recaudación.
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