Cuarenta mil verdes menos
El comienzo del año se presentó complicado para Nacional. Muy complicado, en realidad, con tormentas internas, graves problemas económicos, conflictos por doquier, algunos de los cuales todavía sobrevuelan en el ambiente.
En materia estrictamente deportiva, la situación no fue muy diferente: rápidamente perdió la posibilidad de luchar por el tricampeonato, y apenas se mantuvo a flote alimentando ilusiones de avanzar en la Copa Libertadores, campeando momentáneamente algunas de las tempestades. En este panorama, las primeras sonrisas recién llegaron durante la disputa de la Liguilla, ya que el hexagonal le sirvió para cerrar la temporada con una sonrisa y con el respaldo de sus hinchas.
Apenas terminada la temporada, cuando el período de pases se aproxima, el presidente tricolor Ricardo Alarcón derivó en el gerente deportivo del club, Daniel Enríquez, las potestades para llevar a cabo la mayor parte de las tratativas; además, acaba de declararse «agotado» tras el cierre de las negociaciones del pase de Pablo Alvarez, que se encuentra en Italia cumpliendo con las pruebas médicas para incorporarse al Reggina, pero pese a ello, puede vivir en las próximas semanas sus primeros grandes éxitos como presidente tricolor.
Desde tiempos preelectorales, Alarcón anunció su intención de cambiar radicalmente la realidad del club, impulsando una política económica de reducción de gastos que se vería acompañada también de un nuevo relacionamiento entre la institución y los empresarios «dueños» de los pases de los jugadores, algo que en el primer semestre no aconteció ya que terminó cediendo -por ejemplo- a las imposiciones del Grupo Casal.
Uno de los principales enunciados de Alarcón fue la necesidad de reducir el presupuesto mensual del club, acción que ya habían iniciado el economista Ache y el doctor Víctor Della Valle durante sus mandatos.
De doscientos mil dólares hace poco tiempo, la cantidad que por concepto de salarios el club debe pagar mensualmente bajó hasta prácticamente la mitad a comienzos de año, y ahora puede llegar a tener otra sensible baja, por lo que la suerte parece sonreírle al mandatario tricolor.
Convicción y suerte
Las «buenas nuevas» para la tesorería tricolor obedecen en esta ocasión a algunos hechos fortuitos (además de la política presidencial), como el alejamiento de Marcelo Tejera y Marco Vanzini del plantel, dos de los salarios más altos que tuvo la plantilla durante el primer semestre. Pero a estos dos alejamientos, ya confirmados, puede sumársele el del brasileño Giancarlo Da Silva y con toda seguridad el del argentino Carlos Juárez, movimientos que provocarían una merma de más de treinta mil dólares en las obligaciones salariales del club con sus futbolistas.
Igualmente, los números pueden ser todavía más significativos si recordamos que también «bajó» el sueldo del hondureño Bany Lozano, con lo que el rubro sueldos disminuye en casi cuarenta mil dólares, de un total que oscila entre los cien y los ciento veinte mil.
El ahorro mensual que ya oscilaría entre un treinta y un cuarenta por ciento, podrá ser mayor aun en la medida en que se confirmen las ofertas que algunos jugadores poseen desde el exterior, sobre todo los que pertenecen al Grupo Casal (Diego Godín, Gonzalo Castro, «Malaka» Martínez y Marcelo Sosa, todos con sueldos «importantes»), más otros jugadores que quizás no sigan en el club –Pallas o Broli, por ejemplo–.
A todas estas buenas noticias, los tricolores deben sumar los buenos resultados que han tenido por la venta inmediata de futbolistas juveniles que llegaron al primer equipo, tales los casos de Mathías Cardaccio que dio oxígeno en los primeros meses, y ahora los trescientos cincuenta mil recibidos por el pase de Pablo Alvarez, primera entrega por el cincuenta por ciento del pase.
Téngase en cuenta que Nacional ya aseguró ingresos por jugar la Copa Libertadores 2008 desde la fase de grupos, y que como contrapartida deberá tenerse en cuenta los nuevos salarios que se sumen por las altas que tenga el plantel, aunque teniendo en cuenta que solamente tendrá actividad local en el segundo semestre, bien puede pensar que la dirigencia alba no apuntará a contrataciones «caras», sino que volverá a apostar a los juveniles, reforzando algunos sectores clave de acuerdo con las bajas que tenga. *
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