No hay dos sin tres
Para el español Rafael Nadal (N.2), «rey» indiscutido de Roland Garros, «no hay dos sin tres», y ayer derrotó al suizo Roger Federer (N.1) por 6-3, 4-6 y 6-3, 6-4, logrando su tercer título consecutivo del torneo de Grand Slam francés (1997, 2000 y 2001).
Por esta victoria, el mallorquín, de 21 años, recibirá un millón de euros y 1.000 puntos ATP, mientras que su derrotado, el número uno mundial, de 25, medio millón de la divisa europea y 700 puntos para el circuito. En su mano a mano particular, el español domina al helvético 12 victorias contra 4.
Las 15.200 personas que abarrotaron las tribunas del court central Philippe Chatrier del complejo del Bois de Boulogne asistieron a un gran partido. El tenista balear igualó el récord del sueco Bjorn Borg de tres victorias consecutivas, es decir, 21 partidos ganados en tres ediciones seguidas de la prueba, la única que le falta ganar al tenista de Basilea, de 25, que contó con una amplia mayoría del público a su favor.
Gran labor
En el primer set, Nadal birló el saque al suizo en el séptimo (4-3) y noveno (6-3) juegos, llevándose la manga en 51 minutos. El manacorí fue mucho más efectivo con su primer servicio y el tenista de Basilea cometió muchas más faltas directas.
Ya en la segunda, «Fed» quebró el servicio a Nadal en el séptimo juego (4-3) y después dispuso de cuatro ‘set-points’ para finalizar llevándosela por 6-4 en 55 minutos, y ganarle la única y primera a su adversario en todo el torneo.
En el tercer set, el español quebró el saque del suizo en el segundo juego (2-0) y después cada uno mantuvo su servicio hasta terminar ganando Nadal por 6-3 en sólo 39 minutos.
En el cuarto y definitivo set, Nadal lograría el ‘break’ en el tercer game para colocarse con ventaja de 2-1. A partir de ahí, Nadal, con un juego sólido, mantuvo la concentración y llegó a 6-4 con un game en ‘blanco’ y logró la victoria y un nuevo título en 3 horas y 10 minutos. «Había mucha presión, pero yo me sentía muy cerca de la victoria», diría luego el ganador.
«Fed», por su parte, reconoció que su rival jugó mejor y que él no pudo ‘hacer funcionar’ su ‘drive’ en particular. *
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