Los jugadores carboneros arribaron al vestuario con la bronca en sus rostros y muchos de ellos derramando lágrimas, teniendo en cuenta que con el Clausura se escapó también el sueño de pelear el título del Campeonato Uruguayo.
Serafín García y Sergio Pérez, quienes marraron sus respectivos penales, fueron quienes llegaron llorando a la zona de vestuarios. Una vez arribó el último jugador carbonero se cerró la puerta y demoró más de diez minutos en volver a abrirse.
Los jugadores se fueron sin brindar declaraciones, no así Gregorio Pérez. Más allá de esto, las palabras del entrenador fueron pocas, teniendo en cuenta la situación.
El DT aurinegro dijo: “Perdimos y no hay excusa. Danubio fue un justo campeón. Tuvimos un poco de mala suerte. A los jugadores les digo que hay que seguir luchando”.
Tras esto, el entrenador se retiró del Centenario con la bronca de no haber logrado el objetivo pero con la tranquilidad de que se hizo todo lo posible para mantener la ilusión hasta el final.
A partir de ahora se trabajará en el aspecto anímico y el plantel comenzará a preparar la Liguilla Pre Libertadores de América, en la cual el objetivo es conseguir una plaza para disputar los torneos internacionales. *
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