"Desde la Curva salió el nuevo campeón"
Danubio se consagró ayer campeón del Torneo Clausura al vencer a Peñarol en definición por penales y de esta forma igualó la forma de obtención del título de Nacional de 1998, que también había triunfado llevándose todos las copas posibles, Apertura, Clausura y Anual.
Los jugadores de la franja festejaron de gran forma el triunfo, inicialmente en la fosa de la Tribuna Colombes, donde se bañaron, cantaron y dedicaron la victoria a sus seguidores. Más tarde se fueron al escenario armado sobre la Amsterdam, donde les dieron las copas, para finalizar dando la vuelta olímpica.
Los hinchas carboneros, en contracara, se retiraron rápidamente del Estadio Centenario sin mediar mayores inconvenientes, siendo los últimos en irse una gran porción que se ubicó en la Tribuna Amsterdam.
Los jugadores mirasoles, en tanto, se ducharon bajo un manto de silencio para después de un tiempo prudencial retirarse del escenario deportivo.
El festejo siguió en los vestuarios, donde un grito resonó en forma contundente: «Desde la franja salió el nuevo campeón…», marcando el hecho de la nueva victoria. También se acordaron de sus rivales con el clásico «Un minuto de silencio…».
La definición por penales fue uno de los puntos altos del partido y la reacción de los hinchas y jugadores con la tensión que se generó lo demostraba a las claras. Cada vez que se daba un penal malogrado, el festejo de los hinchas rivales era inmenso. Eso finalizó cuando Pérez no logró concretar para Peñarol y los de la Curva de Maroñas explotaron de alegría.
Uno que dio la nota durante ese momento de tensión fue Gustavo Matosas, quien ante cada remate alentaba a sus jugadores pero después no observaba lo sucedido. La misma situación se repitió ante los disparos de sus rivales.
Quien terminó más golpeado luego de la ejecución de los once pasos fue Sergio Pérez, que no encontró consuelo tras el remate que golpeó en el travesaño y no ingresó. Similar situación vivió Serafín García, que levantó el disparo de forma inusual. Quienes erraron en Danubio Lima y Gargano rápidamente se olvidaron del insuceso y festejaron el título junto a sus compañeros.
Otra situación que llamó la atención en la noche de ayer fue la que sucedió entre el colombiano Hamilton Ricard y el árbitro del encuentro, Jorge Larrionda. Tras cometerle una falta al golero Castillo, el «pito» amonestó por segunda instancia al cafetero, lo que le valió la expulsión. El hecho no le gustó nada al franjeado, quien en un cara a cara poco amigable increpó duramente al juez.
Tal fue la situación generada, que por varios minutos le habló en forma bastante fuerte al olímpico, sacando a empujones a cada uno de sus compañeros que lo querían sacar. Eso hizo que Larrionda debiera llamar a la guardia policial para que lo retiraran, la cual ingresó al mismo tiempo que Matosas, quien a la larga lo convenció.
Una vez afuera, Ricard se dedicó a mirar el partido desde el túnel, cosa que hizo por varios minutos hasta que el cuarto árbitro, Darío Ubriaco, lo intimó a retirarse. El colombiano desestimó la indicación y permaneció allí como si nada. Cuando Larrionda vio la situación paró el juego y le pidió al colombiano que se retirara, mientras la Policía se acercaba al jugador, a lo que éste de mala gana aceptó. Seguramente lo vivido generará una dura sanción disciplinaria que repercutirá a la hora de la Liguilla.
Cerca de cuarenta mil personas se hicieron presentes en el Estadio Centenario para observar el partido. Según se informó, fueron vendidas más de treinta mil entradas.
Cabe destacar que los ingresos de Danubio, según decidió la comisión directiva, serán donados íntegramente en beneficio de los damnificados de las inundaciones.
Otro de los que vieron la consagración de Danubio desde la tribuna fue Ruben «Mago» Capria. El mismo sufrió la quinta amarilla en el partido anterior, llevado a cabo en Jardines, y tuvo que sufrir un partido automático de suspensión.
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