La hinchada tricolor dejó chico el Parque Central agotando las entradas que se pusieron a la venta, en una muy buena respuesta a la que pareció no afectar la derrota clásica del pasado domingo. Los parciales fueron a ver “al otro” Nacional, al de la Copa Libertadores, otra vez con algunos rendimientos diametralmente opuestos a los del torneo local.
Sin embargo, la dualidad tricolor no se da únicamente en el funcionamiento entre un torneo y otro, también parece ser un equipo cuando ataca el de Carreño -lo que contribuyó para la victoria anoche- y otro el que defiende, lo que le costó absorber dos goles.
La victoria de los tricolores anoche reforzó la estadística favorable de los equipos compatriotas frente a los mejicanos jugando por Libertadores en suelo uruguayo. Con la de anoche, los aztecas visitaron once veces a oncenas charrúas, perdieron 8 veces, empataron 1 y ganaron solo 1 cotejo: Monterrey se impuso a Nacional, en 1999.
Los tricolores tuvieron dos cambios respecto al encuentro clásico, el retorno de Muslera en lugar de Viera y el ingreso en el mediocampo de Mathías Cardaccio saliendo del equipo Gonzalo Castro. En lo que respecta a la lista de buena fe de Copa Libertadores, vale recordar que el minuano Pablo Caballero (que debutó anoche con el numero 10) ingresó por Marcelo Tejera, mientras que Ignacio Pallas sustituyó a Ignacio La Luz.
En el equipo mejicano aparecieron los uruguayos Juan Manuel Salgueiro y el casi desconocido por estas tierras Héctor Giménez, en un equipo que aumentó su cuota de argentinos con los futbolistas que reforzaron al equipo en estos octavos de final. Necaxa incorporó a los mediocampistas Oscar Emilio Rojas (costarricense, de Jaguares de Chiapas), y los “vecinos” Leandro Gracián (Rayados de Monterrey) y el arquero Federico Vilar (Potros del Atlante).
Rojas se sumó el domingo pasado al plantel, en tanto Gracián y Vilar lo hicieron en Montevideo.
A propósito del arquero argentino, sorprendió con su camiseta a franjas horizontales y su número (el 14), una vestimenta insólita para un golero, que hizo recordar al portero chileno Wirth, impulsor de ese tipo de diseños hace un par de décadas atrás.
El primer gol tricolor, el que abrió el camino de la victoria, fue muy parecido al de marcó el propio Diego Vera en Liniers ante Vélez, robando una pelota jugada atrás en mala forma por un defensa.
Las prioridades de Nacional para este juego sobre las que se hablaba mucho antes eran dos: ganar y que no le anotaran goles, por lo que consiguió una y no pudo con la otra. Ahora, para clasificar a cuartos de final necesitará ganar o empatar como visitante, o incluso perder por un gol si repite la cifra (3 a 2), o anota más goles (4-3. 5-4, etc). Si pierde 1 a 0, 2 a 1, o por más de un gol, Necaxa será el clasificado a cuartos.
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