"Es un afano, suspéndalo…"
Confusión se vivió ayer en el Estadio, sobre todo donde se ubicaba cada parcialidad, por el hecho de que Nacional era local y su «gente» estaba la tribuna Colombes. Entre los despistados se encontraba el padre de Richard «Chenge» Morales, quien se estaba ubicando en la Platea América contra la Amsterdam pero al ver que el amarillo y negro dominaba en ese sector, decidió trasladarse a la intersección con la Colombes.
El primer grito de gol que se hizo sentir en el Estadio Centenario fue el de la tercera división. La anotación de Cauteruccio que a la postre le dio la victoria, llevó a que los hinchas albos festejaran con papelitos y serpentinas el triunfo, y ovacionaran a sus jóvenes promesas.
La barra tricolor se mostró en la víspera muy identificada con sus colores ya que vistieron la Colombes con tiras de tela rojas, azules y blancas que buscaban, además de la clásica presencia de banderas y camisetas y banderas.
Los carboneros en tanto, apostaron a los globos con los colores mirasoles, que sirvieron para teñir toda la Amsterdam junto a las banderas verticales y demás.
Algunos de los «trapos» en la hinchada de Nacional fueron muy llamativos por sus leyendas. Uno rezaba: «Balbi y Vanzini, patrimonio nacional…». Y otro se burlaba de la situación que se vivió un tiempo atrás en el clásico rival, con la siguiente leyenda: «A falta de huevo, Creatina».
En el equipo de Peñarol se dio la ausencia de dos de sus jugadores habituales, Nelson Olveira que por una molestia en su rodilla derecha quedó fuera del plantel y Serafín García que sufrió el mismo camino por decisión técnica. En Nacional, de los concentrados quedaron afuera del banco de suplentes, Broli y Oyarbide.
Con el comienzo del partido, se iniciaron las emociones, pero sin dudas fue una tarde negada para el tricolor. Ya que a los dos minutos de juego, ingresó el grueso de la barra al Centenario, momento en el que se concretó la apertura aurinegra.
La barra de Peñarol en tanto, esperó hasta a los 20 minutos del primer tiempo para llegar a la Amsterdam, para enterarse que su equipo estaba arriba por uno a cero, con gol en contra de Vanzini.
En torno a ese gol, cabe destacar que previo al de ayer, el último gol en contra en un clásico fue concretado por Felipe «Zorro» Revelez, el 12 de junio de 1994, en un encuentro donde Peñarol triunfó por 2 a 1.
La rechifla al capitán tricolor fue constante, más después de una protesta que originó tras un supuesto golpe de Vigneri, que le produjo un corte y debió cambiar su camiseta por estar ensangrentada. Luego provino la expulsión de Pouso y el segundo gol mirasol
Con la concreción del tercer tanto por parte del norteño Mendes, la Amsterdam comenzó a cantar en forma ininterrumpida una burla hacia el tradicional rival, que argumentó en forma clara e inequivoca: «Es un afano, suspéndalo…». Después siguieron más cánticos y el gozo manya se hizo interminable.
Ya a punto de iniciarse el segundo tiempo, la hinchada mirasol nuevamente se acordó de Vanzini con el grito de: «Palillo, Palillo» a lo cual el volante albo contestó con un aplauso elevando sus brazos al cielo.
Con el correr del trámite y el resultado incambiado la gente tricolor comenzó a reaccionar. En el momento de la salida de Gonzalo «Chori» Castro una fuerte silbatina se hizo sentir y promediando el complemento el cántico que pedía: «pongan más huevo…», se reiteró en varias oportunidades.
Una vez finalizado el partido, los jugadores aurinegros se agruparon en la mitad de la cancha y se dirigieron a la Amsterdam para saludar a su hinchada, más tarde se retiraron a vestuarios rápidamente.
Otro hecho que llamó la atención fue el abrazo y saludo que protagonizó Marcelo «Pato» Sosa con Gregorio Pérez, el cual fue reprimido con silbidos por la hinchada tricolor, a la cual esa actitud no le gustó en lo más mínimo.
La «barra» tricolor antes de retirarse de la Colombes prendió fuego a todos los papeles que tenía en su derredor, como modo de protesta por la derrota sufrida por el equipo. *
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