Indignación
Sin excepción, todos los presentes en la zona de vestuarios tricolor después del partido, mostraban claramente y a quien se le cruzara su indignación por el arbitraje del brasileño.
Los más callados fueron los futbolistas, que volvieron «calientes» al camarín, y prefirieron en su mayoría guardar silencio; pero el cuerpo técnico, los hinchas, dirigentes, e incluso los periodistas y policías presentes, no tuvieron ningún empacho en tildar de robo la actuación del árbitro Edilson Pereira, que no sancionó un clarísimo penal contra Regueiro en los últimos minutos del partido, y además anuló un gol a los tricolores.
Junto con la actuación del juez del partido, se cuestionó duramente por la gente de Nacional la labor del primer línea, Alvaro Quelhas, que actuó por el costado de la América, y que sancionó algunas posiciones adelantadas – fundamentalmente a Islas -, además de varias faltas que marcó a delanteros albos.
Gran parte de la indignación de los tricolores se debe a que la labor de la terna brasilera en este partido favoreció notoriamente a equipos de su país, que con el empate entre Nacional y Boca clasificaron para la segunda fase de la Mercosur.
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