El libro del Picaflor

–Troquílido, ¿qué está leyendo que desde hace rato lo estoy observando y no le da pelota a nadie?

–Una serie de documentos que le acercaron al plumífero a la Redacción vinculados a este diferendo que mantienen la gremial de Afrau y los encargados del Personal de Recaudación. La discusión sigue y cada una de las partes defiende su verdad. Los encargados molestos con lo que afirman los dirigentes de la Afrauf solicitaron al plumífero el mismo espacio para defender su posición porque según ellos, la gremial no está cantando la justa.

–Cuente, cuente.

–En primer lugar los encargados no entienden cómo un gremio está en contra de otros trabajadores que también necesitan del mismo pan para sustentar a sus familias. Ellos afirman que no están más afiliados a Afrauf por la razón del artillero: no podían ser juez y parte en la relación laboral dentro de la AUF por lo que la Tesorería, tiempo atrás, les pidió que para dar más garantías a su función de control y supervisión sobre el resto del funcionariado se desafiliaran. Aseguran que no están en contra de la Afrauf e insisten que, en esta nueva circunstancia, ellos han sido los que más dinero debieron resignar para mantener la fuente laboral.

–Siga, siga que estoy interesado en el tema.

–Los encargados sostienen que siempre existió la diferencia entre los ellos: los de la «A» tenían un jornal base, el 100% de la compensación más el 30% del funcionario que ganaba más; los de la «B» percibían el jornal base más el 50% de la compensación y los de la «C» no tenían compensación. Eso fue siempre así, por eso ahora se extrañan de que ahora exijan la misma retribución cuando históricamente los encargados de Afrauf ganaban menos. «Siempre dijimos que trabajaríamos juntos, que no aceptaríamos otra gente que estaba interesada en quedarse con nuestro trabajo, pero ahora ellos firmaron un convenio y parece que quieren atornillarse. En el convenio enterraron la palabra encargado y resulta que ahora los que trabajan en los partidos de la «C» ganan un 17 o 18% más; los de la «B» sólo perdieron un 2,3% del básico y nosotros que somos los encargados titulares debimos resignar un 35% por el solo hecho de que no estamos agremiados. Es inadmisible que un gremio quiera coartar la libertad de trabajo y arrastrar al PIT-CNT a un enfrentamiento contra otros trabajadores por el solo hecho de que no están agremiados», comentó uno de los afectados, al plumífero.

¿Y usted qué le respondió?

–No, no, El Picaflor no tiene que opinar en un tema que no le compete. Su obligación es informar y brindarle a las partes el mismo espacio para que digan sus verdades.

–¿Qué piensan hacer los encargados si el Ejecutivo no les reconoce el convenio que firmaron días atrás?

–Volverán nuevamente al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a exigir el cumplimiento del convenio que, según su asesor legal ya fue registrado ante la secretaría de Estado y por lo tanto obliga a la AUF a reconocer todos los beneficios que acordó con los cinco encargados. De acuerdo a lo que le comentaron al Troquílido, se han sentido dolido por algunas provocaciones de dirigentes de Afrauf que después de firmar el convenio, quieren mantener distancia de ellos para debilitar su capacidad negociadora ante el Consejo Ejecutivo. Esta es la historia de los encargados que le contaron al plumífero y que se comprometió a publicar.

–Para usted, ¿quién dice la verdad?

–Ese juicio final le corresponde a los lectores que escucharon el tañir de las dos campanas y tienen elementos para juzgar.

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