Para calificar una trayectoria hay que tener muy claras las metas
Los uruguayos tenemos el defecto de no tener términos medios en cuanto a criticar a alguien que se destaque en cualquier ámbito, ya sea deportivo, político, social, etcétera. Siempre buscamos los defectos, aunque éstos sean mínimos. Es algo así como el famoso SI, PERO…, ese dicho tan común entre nosotros cuando nos referimos a alguna persona que ha sobresalido en su esfera de actividad.
El fútbol, como es obvio, no podía escapar a esa costumbre y ahora le tocó a Víctor Púa, el director técnico de las selecciones juveniles, ser motivo de ácidos comentarios que lo descalifican de manera poco creíble.
Se le acusa de no haber ganado nunca nada, pero ahí está el testimonio hecho conocer ayer por el presidente del Consejo Unico Juvenil, Nelson Spillman, con todos los detalles de la actividad del mencionado entrenador a lo largo del período que abarca su actividad al mando de los botijas celestes.
Los números son claros en cuanto a lo positiva que ha sido su labor, por encima del hecho, innegable, que Uruguay no salió campeón en torneos continentales y mundiales bajo la conducción de Púa. Sin embargo, ese hecho, que nadie discute, no baja una calificación que estimamos excelente para su tarea.
Los juveniles uruguayos se prestigiaron y son adversarios calificados para cualesquiera. Se clasificaron para mundiales Sub 17 y Sub 20 a través de sudamericanos, fueron vicecampeones y cuartos, respectivamente, en Malasia y Nigeria, llegaron a cuartos de final en Nueva Zelandia y ahora ganaron invictos la serie inicial en el Preolímpico, quedando finalmente cuartos en la ronda final, perdiendo el pasaje a los Juegos Olímpicos pero estando entre los mejores del certamen.
Para nosotros está claro que los que critican a Víctor Púa han perdido el sentido de la ubicación, aunque respetemos la opinión de todo el mundo y nos creamos los dueños de la verdad. En nuestro país, y en el fútbol en particular, si no se sale campeón se fracasa y eso lo aceptamos sólo para Peñarol y Nacional, porque como grandes que son tienen como único objetivo ser los primeros, y si no lo logran la decepción es justificada.
EN CAMBIO, EN EL PLANO INTERNACIONAL ESTAMOS LEJOS DE SER UNA FUERZA DE PRIMERA LINEA, COMO LO HEMOS DEMOSTRADO EN LAS DOS ULTIMAS ELIMINATORIAS.
Teniendo en cuenta eso, es indudable que las metas que nos fijemos cuando vamos a la alta competencia deben estar en relación con lo que somos en fútbol, en directa proporción a la forma en que lo jugamos y a la valía individual de nuestras figuras.
Hace años que nos llenamos la boca con los cracks que tenemos en el extranjero, pero si analizamos uno a uno a los mismos, tendremos que hay muy pocos que están en el primer nivel, en equipos que luchan por posiciones trascendentes, y que, por el contrario, la mayoría defiende a instituciones que pelean por salvarse del descenso, mientras otro grupo ni siquiera tiene puesto en esas mismas entidades.
Pese a esta realidad, que entendemos incontrastable, Púa se las arregló para que las selecciones juveniles celestes, que tienen los mismos problemas que la mayor en cuanto a la escasez de valores de primera categoría, estén siempre en los primeros sitiales en la alta competencia.
No entendemos enconces esas críticas despiadadas. Nosotros no estamos para aplaudir todo y por eso hemos considerado equivocado a Púa cuando estimamos que sus cambios no han sido correctos, o sus alineaciones no nos conformaron por diversos motivos, pero con el equilibrio que es necesario mantener para comentar periodísticamente distintos acontecimientos.
En otra parte de esta página, Enrique Rodríguez Mallada titula su nota: NO PRETENDER MAS DE LO QUE SE PUEDE. Nos parece lo más adecuado sobre lo que exponemos en este análisis. Los resultados de una campaña pueden juzgarse en forma equivocada si no se es justo con las metas que se fijan con anterioridad. Creemos que con lo hecho por Víctor Púa está pasando algo así.
En otros tiempos, el trabajo de cotizados técnicos, por ejemplo Don Raúl Bentancor, nos dio títulos continentales y buena figuración en mundiales. Pero era eso, otros tiempos, otros rivales. A medida que pasaron los años, las selecciones juveniles de otros países de América han crecido y todo se hizo más difícil porque nosotros, con muy pocos habitantes y en consecuencia escasa materia prima en cuanto a futbolistas, cada vez tenemos más dificultades para competir con posibilidades. También fuimos, décadas atrás, reiteradas veces campeones del mundo en mayores, y en la actualidad nos damos unos revolcones bárbaros en cada eliminatoria que disputamos. Y cada vez será más complicado, no tengan dudas, por eso es que, por encima de errores circunstanciales, a los que todos estamos expuestos en cualquier actividad que desarrollemos, lo de Víctor Púa y sus colaboradores es altamente resaltable. Es como dice Rodríguez Mallada, no pretender más de lo que se puede.
Compartí tu opinión con toda la comunidad