Velocidad, golpes y campeones en Tala
Esta nueva presentación del Rally Nacional quedará indudablemente en la historia por varios motivos.
La importante creación del Tala Motor Club y un hermoso superprime, la consagración anticipada de tres tripulaciones para esta temporada 2000 y la cantidad de vuelcos, roturas y fueras de ruta.
Este Rally de Tala, que encerró en un fin de semana dos fechas, presentaba un diagrama muy similar al empleado en la edición ’99.
Tramos rápidos, curvas veloces, muchas de ellas sin salida, badenes secos, puentes angostos, curvas y contracurvas.
La inseguridad, por momentos, pasó a ser la vedette de esta nueva prueba ya que el piso, muy bien maquinado, recibía el transitar de los coches con un material poco asentado, que a la postre resultó ser el motivo principal de preocupación.
Previamente a esta competencia, les decíamos que era importante armar un buen esquema con miras a obtener un buen resultado final, merced a la suma de puntos.
Arriesgar en demasía el sábado podía ocacionar, no sólo la deserción en esa fecha, sino que también podía hacer peligrar la participación en la siguiente, comprendida en la jornada del día domingo.
Para quienes compiten en busca de un campeonato, la meta era sumar el sábado y rematar el domingo, cosa que no ocurre con quienes salen a buscar «la carrera».
En definitiva, esta nueva presentación del rally nacional contó con todos los condimentos. Golpes duros, autos destruidos, poca seguridad en algunas tripulaciones y campeonatos anticipados. Buenos caminos con pisos engañosos, excelente marco de público y nada menos que tres autos de tres categorías distintas, peleando por el primer lugar de la general.
Grupo A FIA/Codasur
Clase 7
Fernández asistió a esta competencia con dos navegantes.
En la octava fecha, donde se impuso en su categoría y en la general lo hizo con su hermana Mariana, al tiempo que para la novena, quien navegó al experimentado piloto fue su madre Mariana Diego.
Claro que las suertes fueros dispares ya que el domingo, tras liderar con comodidad la clasificación, comete un error, decide encarar un curvón de cuarta marcha en quinta y termina su carrera contra un álamo, destruyendo considerablemente su Peugeot 205 GTI.
El fuera de ruta probocado por el gusto que ofrece la velocidad, le dejó definitivamente el camino libre a Jorge Gallo que, favorecido por el tempranero abandono por vuelco de Manuel de Barros, obtenía inobjetablemente el campeonato con clara ventaja y ofreciendo, igualmente, su característico andar.
Grupo A FIA/Codasur
Clase 6
Enrique Pereira se proclamó anticipadamente campeón de su categoría y lo festejó con dos primeros puestos, incluyendo el de la general de la novena fecha. Pero lo más importante en este caso era la lucha que se planteaba por el segundo lugar en el campeonato de esta división. En él se entorpecían Carlos Benech y Ricardo Lemos con Volkswagen y Chevrolet respectivamente, aunque las diferencias fueron claras para el primero, que llegó a establecer una supremacía promedio de ocho segundos en cada tramo de ruta.
Cabe, por otra parte, destacar que no se presentó en la oportunidad Diego Vigorito, otro de los contendientes en la lucha por el vicecampeonato, decisión tomada a raíz de no contar con un impulsor en su vehículo lo suficientemente potente como para luchar de igual a igual.
Turismo Promocional 1800
A la ruta salían en busca del título.
Desde el primer prime se podía apreciar una pelea de escasos segundos.
Landa y Paiva eran conscientes de que se debía arriesgar pero sin olvidarse que estaban en juego nada menos que 40 puntos para el líder.
Landa tenía un claro objetivo: salir a ganar al tiempo que Paiva tenía uno casi similar: salir a «matar».
Detrás de ellos, Beltrán y Tejera se mantenían espectantes pero sin disminuir la marcha.
En la octava fecha, el piloto salteño decide arriesgar en un sector complicado, en busca de sumar a su favor, algunos segundos que posteriormente pesaran en el clasificador. Pero claro, la jugada presentó un tinte negativo y las aspiraciones de sumar a favor terminaron con un vuelco importante, aunque igualmente pudo llegar y tras recibir el apoyo mecánico del equipo de su rival, pudo alistarse para el fecha siguiente y ganarla, tras el abandono de Landa que se había adjudicado merecidamente el primer puesto de su categoría y el segundo en la general en la octava rodada.
Por otra parte, cabe destacar el muy buen trabajo realizado por Gabriel Beltrán que salió el día domingo en busca del liderazgo, obteniéndolo en forma clara y merecida.
Turismo Nacional 1400
Pablo Pereira, a bordo de un Citroen AX GT y Carlos Acosta con Lada Samara, llegaron a este Rally de Tala en busca de una posición de privilegio, que les permitiera asegurarse el segundo lugar de la división.
En lo previo, Pereira era quien tenía más posibilidades de inquietar al líder de esta categoría, Pedro Reyes.
Las aspiraciones quedaron al costado del camino tras salirse de la ruta en un curvón, dañando considerablemente la zona posterior derecha de su coche.
Esto permitió que Acosta, administrando su andar, se quedara definitivamente en la jornada sabatina con el segundo puesto.
Ya para la fecha del domingo, el inconveniente estaba solucionado y Pereira salió en busca de sumar puntos importantes para acortar, aunque de manera breve, la diferencia establecida en el puntaje por el hombre del Lada Samara. Y lo consiguió.
En cuanto a la punta, poco hemos hablado. Y lo que ocurre es que Pedro Reyes ha demostrado durante toda la temporada tener el objetivo de «destruir». Presentó una nueva evolución en su Renault Clio, ganó claramente en las dos fechas y logró adelantarse a varios autos de mayor potencia en la clasificación final general.
Este binomio, integrado también por Federico Titakis, se proclamó campeón anticipadamente y se reserva el invicto de once ganadas en once disputadas.
Turismo Promocional 88
Fin de semana redondo para el defensor del «corazón del país», el tacuaremboense Washington Pírez. Se adjudicó las dos fechas, se mantiene líder del torneo global y se encamina, con mucha tranquilidad, al título de su categoría
Alvarez y Piñeiro presionaron al máximo, hasta que, tras considerar como indescontable la diferencia, se dedicaron a deleitar al numeroso público que asistió al superprime con su Ford Escort de añeja tracción trasera.
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