La contundencia aurinegra derrumbó a Tacuarembó
PEÃAROL 3 – TACUAREMBO 1
El partido comenzó con complicaciones para Peñarol. Pese a que los aurinegros asumieron la iniciativa desde el primer momento, Tacuarembó no se arredró y también fue en busca del arco de Elduayen y entonces el juego se hizo entretenido debido a la actitud con que encararon la lucha los protagonistas. El gol de los visitantes, la arremetida carbonera en procura del empate, que logró Cedrés al promediar la primera parte, y el segundo de Luis Romero ya en los descuentos, pintaron un panorama agradable, de buen ritmo y acciones peligrosas para ambas partes. De salida para el complemento los aurinegros definieron el encuentro con un golazo espectacular de Franco, aguantando después el sostenido ataque rojiblanco, pese a quedar con dos hombres menos en los últimos minutos.
Ganó bien el líder del Clausura que, por lo menos hasta esta tarde, domina las dos tablas, la de puntos perdidos y la de unidades ganadas. Su imposición fue justa por su mayor contundencia, que le permitió aprovechar dos errores garrafales de la defensa rival en el primer tiempo para dar vuelta el resultado y descomprimir un cotejo que se le había presentado difícil tras el 0 a 1 a los 9 minutos. Tacuarembó jerarquizó el espectáculo con su intención de pelear de igual a igual ante un adversario superior, redondeando una actuación meritoria. Algunas equivocaciones en acciones decisivas determinaron su caída pero se fue con la frente alta del Centenario.
Sorprende el Tacuarembó
Peñarol salió con su planteamiento habitual, 4-1-3-2. En la línea final, Cafú, José de los Santos, Bizera y Darío Rodríguez. Delante de ella, Marcelo Romero. Muy cerca, Giacomazzi, Bengoechea y Cedrés. Como atacantes netos, Luis Romero y Franco.
Tacuarembó se paró con un 4-2-2-2. Atrás, Goyén, Moncecchi, Quintana y León. Marcando en el medio, Abascal y Almada. Más arriba, Cor y Sánchez. En la ofensiva, Tatap y Díaz.
Iban 9 minutos cuando Tatap –habilitado por Cafú desde el otro costado– recibió en la derecha un pase en profundidad y encaró hacia el arco enemigo, resbaló y casi se cae, pero alcanzó a rematar. La pelota cruzaba el área chica y se iba afuera cuando llegó Aldo Díaz para empujarla a la red. Sorpresa en el estadio, y allá salió el favorito en procura de la igualdad, demasiado apurado en ese momento, abusando del juego aéreo, pero complicando a una defensa que nunca se mostró firme, sobre todo su arquero Desirello, que estuvo muy nervioso, saliendo sin sentido de tiempo y distancia. Una de sus fallas derivó en el empate, conseguido por Cedrés tras un imperfecto intento del meta de sacar con los puños un tiro libre de Bengoechea.
Después del gol los aurinegros siguieron insistiendo, pero poco a poco Tacuarembó logró salir de su ahogo, contando para ello con la habilidad de Sánchez, cambiando ataque por ataque y situaciones de peligro para Desirello por riesgos para Elduayen. Y cuando estaban en los descuentos y un minuto antes Tatap se había perdido el segundo al rematar demasiado alto, un out de Cafú fue tomado de cabeza en exacto anticipo ofensivo por Luis Romero para colocar la pelota lejos de Desirello.
Un gol insólito pero más que trascendente.
Franco define con un golazo
A los cuatro minutos del segundo tiempo llegó el tercero y definitivo de los mirasoles. Gran maniobra de Franco por la izquierda, pared con Cedrés que la devolvió «redondita» y derechazo infernal del moreno que pegó violentamente en el lateral izquierdo y se fue al fondo del arco visitante. Partido definido prematuramente porque el perdedor ya no tuvo fuerzas en su constante ataque, pese a los cambios ofensivos a que apeló Ariel Krasouski. La defensa aurinegra dominó su último sector y cuando no pudo –dos cabezazos excelentes de Almada– apareció Elduayen con contenciones espectaculares. La explicación del resultado, como ya expresamos, hay que buscarla en algunos aspectos puntuales, la contundencia de Peñarol, los errores defensivos de Tacuarembó, que precipitaron su caída, y además, el momento en que el ganador consiguió sus dos últimas conquistas fue, porque las obtuvo al final de la primera parte y al comienzo de la segunda, como para matar a cualquier rival.
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