El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿cómo estuvo el cierre semanal en la Asociación?
–Estuvo movidito por el quilombo que hay en la divisional «C»… Además, hay otro lío en puerta de inestimables consecuencias que podría desatar un nuevo conflicto en la Asociación.
—¿Cuándo será el día que no haya un problemita en la AUF?
–¡Qué la boca se le haga a un lado! ¿Y de qué va a vivir El Picaflor?
—Cuente, cuente, ¿qué pasó ahora?
–Se armó la gorda en la playa. El Consejo Ejecutivo firmó un convenio con cinco encargados del personal de Recaudación que en vez de traer paz al diferendo, fue como echarle un tanque de supercarburante.
—Troquílido, no empiece con los misterios y vaya al grano; ¿ta?
–Ta´bien… Resulta que el Ejecutivo firmó un convenio con los cinco encargados del personal de Recaudación –cuatro de ellos se presentaron ante el Ministerio de Trabajo y reclamaron el despido– luego de varios meses de negociaciones. Los contadores Sureda y Ricardo Rodríguez hicieron un cálculo del promedio de jornales cobrados en 1999; a esa suma se le aplicó un 35% de descuento, como ocurrió con los salarios del Personal de Afrauf y dio que el básico de los encargados de la AUF –no de la gremial de Afrauf– tenía que ser de $1.330 por partido. A esa cantidad, por cada cinco mil entradas que se vendan de más, por encima del piso de las 40.000, se deben agregar $100 por lo que, en un partido en el cual se expidan 50.000 –en algún clásico o partido especial de la Selección– podrían percibir $1.530 de jornal.
—¿Y?
–Inmediatamente, enterados de la situación los dirigentes de la gremial de Afrauf, se contactaron con el presidente Figueredo para hacerle saber que ellos van a exigirle al Ejecutivo el mismo tratamiento económico porque no van a tolerar que por la misma función, la AUF pague diferentes jornales.
—¿Figueredo, qué dijo?
–Está recontra caliente porque Afrauf no va a echar para atrás; la directiva convocó a la Asamblea General para el lunes próximo para tratar el tema porque estiman que si un encargado de la AUF gana $1.330 de básico, ellos quieren la misma retribución para sus funcionarios que hacen la misma función en todas las canchas. Afrauf está expectante porque si no se equiparan los beneficios que el Ejecutivo otorgó mediante el convenio firmado días pasados a los no agremiados; el personal de Recaudación va al frente y se pudre todo. Los dirigentes gremiales afirman que Figueredo asumió el compromiso moral de respetar el mismo porcentaje de los jornales de los funcionarios asociados a Afrauf y los encargados no agremiados y le exijen que cumpla la palabra.
—¿La va a cumplir?
–Los dirigentes de Afrauf le comentaron anoche al plumífero en el Estadio Centenario que confían en que el presidente de la Asociación va a cumplir su promesa. Esto estaría determinando que si no le aumentan los beneficios a los agremiados de Afrauf, el Ejecutivo va a hacer caer el flamante convenio que firmó con los cinco encargados que dependen de ella directamente. Caso contrario, la gremial saca sus tanques a la calle y se pudre todo. Los gremialistas afirman que los clubes no están enterados de los beneficios que el Ejecutivo le concedió a los encargados porque si no, lo hubieran bochado. Especialmente el contador Damiani.
–Esto es de nunca acabar, ¿no?
–Ojalá, porque de algo El Picaflor tiene que vivir.
—¿Usted cree que Figueredo va a firmar un convenio sin haber estudiado sus consecuencias? ¿No habrá gato encerrado en esta historia?
–Dicen que a Figueredo le hicieron comer la pastilla, como dice el Quique Yanuzzi y amenazó con echar a los contadores Sureda y Rodríguez si no le arreglan este quilombo que le provocaron. ¿Qué tal?
—Como siempre, el hilo se corta por la parte más fina.
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