Un producto genuino de las divisiones juveniles “cebritas” se transformó en el gran responsable de que Nacional siguiera con su sequía goleadora. Con dos o tres atajadas espectaculares, Damián Frascarelli señaló que los delanteros albos “son jugadores de jerarquía, no se los puede dejar libres un momento, por eso los primeros quince o veinte minutos fueron los más difíciles, porque ellos tenían mucho la pelota y se nos complicó bastante.”
El portero oriundo de Colón, de 21 años, llegó a los “monitos” en Séptima División y al equipo de primera el año pasado, cuando fue suplente en la mayoría de los partidos. Agregó que “fue fundamental agarrar la primera pelota, que es la que le da confianza a los goleros. Por suerte salió todo redondo sabía que tenía a Dios al lado mío después de esa primera pelota que pegó en los dos palos y no entró. Parecía que si no entraba ésa no entraba más.” *
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