Cantar mejor que Gardel
por Enrique Yanuzzi
Esta noche vuelve el fútbol de cabotaje. A las 20.15 en el Centenario Peñarol vuelve a su rutina de los últimos años, pelearla de atrás. El carbonero sabe que fin de semana tras fin de semana sólo sirve ganar. Ya sé, usted debe estar diciendo: –como siempre– y yo le digo que tiene razón, como siempre, pero con la obligación extra de no tener revancha. Apertura, no hay otra chance, sólo sirve la victoria.
Hoy Peñarol, seguramente deberá volver a su nivel si no quiere sufrir frente a Tacuarembó. El equipo de la tierra de Gardel, ha sido la gran revelación del torneo.
Rival duro, con mucha personalidad, con hombres duchos y con la necesidad de sacar un resultado que le permita alimentar su lógica ilusión de llegar a la Liguilla Prelibertadores.
Este Peñarol está pasando un bravo momento. Su director técnico está siendo resistido por la parcialidad. Esto siempre pasa cuando los resultados no se dan. Es ley en el fútbol. Lo que sucede es que Peñarol está invicto en el Clausura 2000, es el equipo que menos puntos perdió en el torneo y en el plano internacional, aún mantiene chance de clasificar para los cuartos de final del certamen multimillonario.
De todas formas esa oposición de la gente, del hincha carbonero, no le da un marco adecuado al equipo. Esto se vio reflejado en el último trabajo frente a Bella Vista sanducero, en donde hasta debió empatar y no ganar como en definitiva lo hizo.
Saber cómo va a formar Peñarol es toda una incógnita, eso sucede semana a semana. Es el estilo de Ribas, siempre sostengo que lo respeto pero no lo comparto. Sería mejor para todos que Peñarol se abriera más para su gente.
Hoy vuelven los seleccionados, al caso Darío Rodríguez y Bizera en el fondo, los aurinegros tuvieron problemas en esa zona frente a los papales sanduceros, también estará el Gaby Cedrés que sin dudas será un aporte valioso.
¿Qué tiene Tacuarembó?
Lo fundamental es orden. El equipo de Ariel Krasowky es muy ordenado. Tácticamente disciplinado. Con jugadores duchos, hechos para este tipo de partidos. Allí están Quintana, Moncechi, Guillermo Almada que son las columnas del once tacuaremboense. Luego Tacuarembó muestra un aceptable frente de ataque, con el camerunense Tatap y el botija Sánchez que es sin dudas una de las revelaciones del clausura 2000.
Tacuarembó no vendrá esta noche al Centenario a meterse atrás, no va a colocar la «bañadera», no es su estilo.
Esto obligará indudablemente a Peñarol. No podrá enloquecerse y dejar espacios porque Tacuarembó tiene los hombres ideales para lastimar de contragolpe.
Tacuarembó es fuerte en el fútbol aéreo, algo que le molesta a Peñarol que justamente en la «azotea» tiene una gran apuesta.
Tacuarembó sabe defender en ese sentido y también es peligroso cuando busca llegar por arriba.
Viernes a la noche con fútbol prometedor y con un Peñarol que no podrá decir fácilmente «andá a cantarle a Gardel», tendrá que cantar mejor.
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