Con marca propia: charrúa y ganador
Cuando Agresta llegó a Tianjin Teda de China, nadie creyó que podría salvarlo del descenso. El tobogán era pronunciado y el equipo no funcionaba. Sin embargo bastaron quince días para que el técnico compatriota «metiera mano» y comenzara a ganar. Cuatro partidos al hilo marcaron el repunte y bastaron para que zafara de la zona roja. Después todo fue color de rosa. Llegó la tranquilidad, las felicitaciones y su nombre pegó fuerte a tal punto que la selección nacional china, tiene su nombre en carpeta, si las cosas no ruedan como esperan con el «yugo» Bora Milutinovic. Hoy, de regreso en Uruguay, Agresta hace un balance y el resultado –positivo por cierto– aventura una nueva temporada en el fútbol chino, aunque el objetivo en este caso, será llegar al título.
En julio del año pasado Agresta daba sus últimas indicaciones en River Plate, mientras en China esperaban su llegada con ciertas expectativas aunque también –y es lógico– con ciertos temores. El Tianjin Teda hacía once partidos que no ganaba y restaban ocho para finalizar el campeonato.
–Nelson, ¿estaba difícil la situación?
–Te diría que dificilísima porque quedaban ocho partidos y los primeros cuatro eran contra los que venían más arriba en la tabla de posiciones; el primero, el segundo, el cuarto y el quinto. Y la veían fea, pero por suerte «ligué» porque tuve quince días para trabajar afuera de la ciudad. Ordenamos el equipo un poco, metimos doble horario durante las dos semanas y pegamos el batacazo ganándole al primero de visitante y posteriormente a los otros tres rivales. Y con los primeros cuatro partidos nos salvamos del descenso y realmente la gente quedó enloquecida. Después empatamos dos más y perdimos los dos restantes por lo que en definitiva considero que es una campaña muy buena.
–¿Fue difícil adaptarte al equipo y que ellos se adaptaran a lo que querías tácticamente dentro de la cancha?
–Sí, porque incluso tuve que mover a varios jugadores que estaban fuera de puesto como por ejemplo Emerson, el brasileño que jugó en Defensor y que tuviera un pasaje por Francia. El estaba jugando de volante junto al «Pato» Ferreri (ex Defensor Sporting) y a Gustavo Matosas y no rendía. Pero después que las piezas se acomodaron un poco el equipo comenzó a funcionar y salió adelante.
–¿Pero de todos modos tuviste que hacer algo de docencia en cada entrenamiento ?
–Sí, porque ellos son profesionales hace apenas siete años. Estoy convencido y esto te lo dice cualquier técnico que haya trabajado allí que en pocos años serán una potencia futbolística, incluso mayor que Japón.
Pero aún hay cosas que no las aprendieron y que son exclusivas de los sudamericanos, como la picardía. Ellos tienen mucho de los europeos y específicamente de los yugoslavos ya que hay aproximadamente seis técnicos de ese país trabajando en distintos equipos. Además hubo que enseñarles algunas cosas básicas como poner el cuerpo en algunas jugadas, estar más concentrados en la cancha pero fundamentalmente trabajamos en la forma táctica de parar el equipo. Ellos no trabajaban en espacios reducidos, no conocían tampoco los trabajos por líneas. Ellos tienen como algo natural la velocidad y han aprendido el manejo de pelota. Además todos les pegan con las dos piernas, y eso es algo muy importante.
–¿Cómo es tu situación con el club en estos momentos?
–Yo finalicé el contrato al terminar la temporada pero quedó el «crédito abierto». Creo que algo importante fue que el equipo realizó una campaña notable bajo mi dirección. Me dijeron que no habría problemas para volver a arreglar por otra temporada, pero eso lo tiene que solucionar el contratista Fernando Pavón que fue quien nos llevó. Ellos (los dirigentes) quedaron muy contentos e incluso hablamos hasta de hacer la pretemporada acá en Uruguay.
–¿Y cómo les cayó esa proposición hasta inédita para un equipo de esas latitudes?
–Estuvieron de acuerdo. Pero además yo les hice ver una cantidad de factores favorables que después incidirán en el rendimiento del equipo.
En enero y febrero es terrible trabajar por la nieve, pero además ellos no tienen los lugares naturales como para preparar el físico. Acá tenemos ondulaciones de tierras, arena, agua y un clima muy bueno para una pretemporada. Por otra parte es importante que ellos tengan en esa etapa muchos partidos amistosos y lógicamente no es lo mismo enfrentar a un equipo uruguayo que hacerlo con uno de Tailandia por ejemplo. Por eso creo que la idea de traerlos acá es algo muy probable.
–¿Los uruguayos que estaban en el equipo también continúan o deberán rever sus contratos?
–Bueno, los tres cumplieron una excelente performance por lo menos desde el momento en que yo llegué. Los tres tienen chance de quedarse y además yo los pedí para la próxima temporada. Pero además cabe la posibilidad de llevar alguno más como, por ejemplo, Claudio Elías que cuenta con gran chance.
–Seguramente que en caso de continuar, los objetivos cambiarán, debido a que ya no habrá problemas de descenso.
–Lo que pasa es que ellos fundamentalmente pretenden consolidarse y lógicamente si se puede, pelear el título. Pero hay tres o cuatro equipos muy poderosos no sólo económicamente sino que vienen jugando juntos desde hace muchos años. Entonces se hace difícil poder llegar a pelar el título por todo esos factores. No es fácil, pero el objetivo es estar lo más arriba posible.
Con Agresta podríamos estar hablando mucho más de ese exótico fútbol que él ha ganado. De sus entrenamientos, de la idiosincrasia del futbolista chino, de las costumbres, del problema del idioma… pero dejamos la puerta abierta para una futura entrevista…
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