Casal 2007: volvió a imponer sus condiciones

Cuando éramos escolares, la historia oficial expresaba que los españoles, en tiempo de la conquista, y por lo inteligente y capaces que eran, lograban que los indios les cambiaran oro por espejitos.

Hoy en día todos sabemos que el poder militar, la soberbia de la fuerza y el engaño y la conspiración permanente hicieron posible que la dominación hispana devastara pueblos, culturas y riquezas.

La semana pasada Francisco Casal tuvo la posibilidad de reunirse con los presidentes de Peñarol y Nacional, y tras dichos encuentros se nos pretendió vender una nueva «historia oficial», cuando en realidad, como en tiempos de la conquista, el poder dominante sometió a la dirigencia clubista.

Alarcón, Presidente de Nacional, hizo alarde todo el verano de una actitud principista, que contó con el apoyo de la masa social. Había que acabar con el «statu quo» y priorizar los nuevos criterios de conducción, aunque ello llevara a jugar con los gurises de la cantera.

En Nacional comenzaron presiones internas y el presidente cedió. Fue así que a falta de cuatro días para el comienzo de la actividad oficial, Casal demostró todo su poder y se reunió con el «pope» tricolor en Punta del Este, como el empresario quería, le impuso jugadores que tenía «en el freezer» y le prometió el oro y el moro.

En definitiva, Nacional, que en diez días se jugaba su chance en el Clausura y la Libertadores, vio como sus tres refuerzos (Castro, Martínez y Sosa) arribaban a Los Céspedes con sus sueldos de U$S 30.000. ¿Dónde iban a jugar Chori Castro, Pato Sosa y Malaka Martínez? Nacional le salvó la vida al empresario, y éste avasalló lo que parecía un criterio monolítico.

Por su parte, Damiani, que ahora resulta que quiere a Casal como a un hijo, recibió al empresario ­no queda claro para qué­ y dejó desairado a su representante en el Ejecutivo de la AUF, Juan José Ramos. Si Damiani y Casal se querían tanto, ¿por qué tuvieron a Peñarol todo este tiempo de rehén? No tenían derecho.

Casal le prometió un equipo de las estrellas para el Apertura 2007-2008, y la duda es: ¿quién va a pagar los sueldos de dichos jugadores?

Casal ganó en imagen y vendió una historia oficial: por Bueno, Cebolla Rodríguez y Bizera, no se recibió dinero.

Si nos creemos eso, el 5 de enero pongamos los zapatitos.

Casal hizo en tres días lo que quiso con los presidentes de los dos equipos grandes, les impuso jugadores, los tres mencionados a Nacional, y José María Franco, casi un ex jugador de fútbol a Peñarol. Les prometió gira, jugadores, negocios, etc, etc. Nada concreto. Muchas promesas.

Casal volvió a demostrar que sigue siendo el dueño del negocio. Ni Damiani, su archirrival por ego, ni Alarcón, con los nuevos aires que pareció traer, le han podido hacer mella.

Han cambiado cosas en este febrero, pero en principio, para peor. Parece que todo se ha homogeneizado, pero para mal.

Casal ganó dos batallas corriéndolos con el poncho, y demostró que maneja muy bien su estilo, el de imponer y no negociar.

Esto es un negocio, y el empresario sabe como pararse para defender sus intereses, que lamentablemente, no son los mismos del fútbol uruguayo todo, y es lógico porque «zapatero a tus zapatos». Cada uno debe defender sus intereses y aquí los que quedan en falta son los dirigentes clubistas. *

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