Quedó quinta la Celeste
Por enrique Yanuzzi
Después del paso de las horas, uno vuelve a repasar una y otra vez las imágenes del partido.
Nunca tuvo el equipo oriental la posibilidad de manejar el juego. La sensación siempre fue la misma, Argentina fue superior y ganó con justicia. Uruguay no tuvo contundencia, no inquietó nunca a la discreta defensa albiceleste. Uruguay se mostró desconectado, con problemas en todos los sectores.
Passarella reiteró viejos errores en la formación. Es evidente que no se puede jugar con dos puntas zurdos. Recoba no sólo se sintió incómodo por su posición de punta, sin que se le hizo jugar toda la noche por la derecha.
En la mitad de la cancha Pasarella insiste con la soledad de Pablo García, no puede el muchacho de Suárez bancar por sí solo la recuperación de la pelota.
Por más que el Nico Olivera se ponga el «overol», no puede jugar de marcador. «Hay que avisarle» a Pasarella que Olivera es enganche o punta, también a esta altura de las eliminatorias, debería entender el técnico de la Selección nacional que Recoba, no puede ser punta-punta. Para poner al Chino en esa posición es preferible dejarlo en el banco.
Estas situaciones ya son irresistibles, el equipo no lo soporta más y la realidad se confirma en esta primera fase de las elminatorias sudamericanas.
Passarella distraído
Cuando Uruguay quedó con tres zurdos adelante, me di cuenta que el entrenador estaba desconcertado. Además saca a Recoba y nos quedamos sin la posibilidad de encarar o de tener variantes. Cuando se fueron Recoba y Magallanes, Uruguay se mostró con dos puntas corpulentos y nadie para explotarlos. Uno observaba el frente de ataque y veía a Magallanes, Abreu y Regueiro, todos zurdos, García también zurdo. Entonces se dio la lógica, el equipo no tuvo balance y jamás desbordó por la derecha.
Tampoco lo hizo mucho por la izquierda y la propuesta estuvo en las antípodas de lo que pregona el «Kaisser», nada de toque, nada de cambio de frente, todo pelotazo y para colmo de males, frontales.
Tengo la impresión de que Passarella no pensó el partido, existe el atenuante de la semana de locura que tuvo que vivir. Es bravo concentrarse en un partido, en donde antes del mismo se le dice no a 500.000 verdes norteamericanos por mes.
Fue la primera vez que tuve la impresión de ver al equipo sin saber lo que proponía tácticamente. Es inaceptable que pasara eso, ya que si a un equipo conoce en profundidad Passarella, ese es Argentina.
Uruguay tuvo 41 minutos para intentar el empate, no provocó una sola chance de gol. Burgos, después del gol de Magallanes, no apareció más en escena.
Uruguay es el jamón
Hoy Uruguay está quinto, un punto abajo de Colombia y una unidad arriba de Ecuador. Si colombianos y ecuatorianos fueran dos panes, seríamos jamón, uno espera que finalmente ese jamón, sea del medio y no «jamoneta» de oferta.
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