Hay que avisarle

Hoy no se fía, manana sí

Así está la mayoría de las instituciones profesionales de nuestro fútbol. Salvo los grandes, Defensor, Danubio y Bella Vista, el resto tiene problemas económicos.

Se viene el sorteo del calendario y varios, como siempre, no pueden empezar.

Resulta duro aceptarlo, pero creo que ha llegado el momento de sincerarnos todos y el que no pueda juntar el dinero por las suyas no debería arrancar la temporada oficial.

Adelanto que será atraso

No es un juego de palabras, es la cruda realidad. El megaempresario senor Francisco Casal había prometido que no iba a colaborar más a partir de este ano con préstamos a los clubes.

Sin embargo, ahora se conoce que aquellos clubes que tienen importantes deudas con jugadores y técnicos recibirán el pago adelantado de lo que les corresponde por derechos de televisión del ano 2000.

Este adelanto será lo que va a provocar los atrasos con los planteles profesionales de este ano.

Los equipos van a poder comenzar pero no van a poder pagar ni siquiera un mes de sueldo correspondiente al ano en curso. Esto está en la tapa del libro. Además, al no poder pagar este ano, se van a sumar deudas para el próximo y así sucesivamente y nunca se van a lograr ponerse al día.

Estas instituciones cada vez que saquen un jugador potable, servirá para bajar la deuda que ya tienen acumulada, porque además como corresponde se les cobra los intereses.

El ejemplo más claro es el de Cerro. Con las ventas de Regueiro, Jones, Morales y Matías González ya tendría que estar superada la crisis económica. Sin embargo esto no es así, ya que el espiral de la deuda es muy grande y no se arregla con los pases de los jugadores oriundos de las clubes.

Esta situación demuestra a las claras que el fútbol profesional uruguayo en su gran mayoría es totalmente dependiente de quien es el propietario de la ficha de los mejores jugadores. Representa a la mayoría, tiene los derechos de televisión y como si fuera poco «banca» en un gran porcentaje lo que cuesta el técnico de la selección mayor.

Los del interior que aprendan

El ejemplo de Tacuarembó es claro, primer ano en el profesionalismo y ya tiene una deuda de casi U$S 42.000. Si los equipos del interior no forman sus propios jugadores, desaparecen.

El próximo ano la deuda será cercana a las seis cifras y en algunos casos las intendencias, que siempre colaboran, no podrán hacer nada.

La salida

Es preferible bajar de categoría, estar un ano o dos sin jugar, pagar todo lo que se debe y empezar de nuevo. Esto es en el caso de los equipos de Montevideo. En lo relacionado con los clubes del interior, o trabajan las formativas o desaparecen en poco tiempo. Está claro como el agua.

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