El oro femenino también importa
El argentino Raúl Chávez nacido en una ciudad como Bahía Blanca, que supo tener grandes exponentes basquetbolísticos, catorce temporadas con la actual en la Liga Nacional Argentina, fue uno de los encargados de dirigir la final olímpica por el oro en Sydney 2000. Básquet Caliente, presente en tal instancia habló con este viejo conocido del basquetbol uruguayo…
–Llegar a la final significa se va haciendo camino al andar.
–Pitar en una final siempre es importante, uno no viene con esa premisa, por más que íntimamente se sienta capacitado para ello, pero a medida que avanza el torneo se va dando cuenta de las posibilidades de llegar basado en el rendimiento en los arbitrajes.
–Algunos dicen que no es lo mismo arbitrar la final femenina que la masculina, ¿qué pensas tú?
–Es cierto, se mide diferente, es distinto, pero lo hacen los del lado sudamericano. Los europeos valoran la instancia de igual manera. Te puedo decir que al nivel de los Juegos Olímpicos las mujeres no tienen nada que envidiar pues desarrollan un juego altamente competitivo.
–Uno mira y ve jueces de Brasil y Argentina arbitrando a un nivel tan importante y nos preguntamos porqué ninguno de Uruguay…
–No es que la FIBA haga discriminación, hay un grupo compacto de jueces que siempre van a los torneos importantes. A nivel sudamericano Brasil, Argentina y el mismo Uruguay se han desarrollado internacionalmente. La FIBA elige uno, dos o tres. Glass, por ejemplo, fue invitado al Mundial Femenino y allí no hubo nadie de Argentina. Las chances de Brasil son mayores, pues siempre tiene un equipo de mujeres presente y sus jueces por ende tienen más posibilidades de viajar.
–Allá no es lo mismo que acá, la respuesta de Chávez fue casi como un calco de la dada por el brasileño Renatinho en cuanto a la forma de encarar los arbitrajes en materia de contacto…
–Si dejamos jugar allá los partidos como lo hacemos acá, de seguro la mayoría no terminarían. Es cuestión de cultura, de educación, los sudamericanos somos más sanguíneos, no diferencia el jugar fuerte con lo mal intencionado. Nosotros acá venimos a arbitrar de otra manera, dejando jugar, allá se nos iría el partido de las manos».
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