Federer aplastó a Roddick y llegó a la final del Abierto de Australia
Con un sensacional tenis, el suizo Roger Federer no tuvo compasión ayer del estadounidense Andy Roddick al aplastarle en tres sets, 6-4, 6-0, 6-2, para clasificarse, en el Abierto de tenis de Australia, a su séptima final consecutiva de un torneo de Gran Slam.
Ya hace tiempo que se suceden los superlativos para describir el juego del número uno mundial y primer cabeza de serie, pero ayer ni él mismo podía creer en la demostración que acababa de hacer.
No sólo humilló Federer a Roddick, por su gran clase, sino también el público, que le aplaudió cuando por fin logró mantener su servicio, después de perder diez juegos consecutivos.
Tras un comienzo bastante equilibrado, Federer salió volando hacia otro planeta pasando de 4-4 en el primer set a 2-0 en el tercero sin dar opción alguna a su rival. No hubo suspenso en ningún momento, fue un recital. Roddick, a pesar de sus doce derrotas en trece partidos, llegaba muy confiado después de tener tres bolas de partido contra Federer en el Masters, de haberle ganado en el torneo de exhibición de Kooyong e incluso entrenando en Melbourne.
Sea el alemán Tommy Haas o el chileno Fernando González, Federer podrá ser el primer jugador desde Bjorn Borg en 1980 en ganar un torneo de Gran Slam sin perder un solo set.
Otro récord más a la vista, después de igualar las siete finales consecutivas en un torneo de Gran Slam del australiano Jack Crawford, una marca que data nada menos que de 1934.
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