El Libro del Picaflor

­Picaflor, ¿qué material procesó para hoy?

­Una historia de intriga que insumió varios días en armar porque le dieron datos sueltos e inconexos, y antes de hacerla pública se preocupó de chequearla. Como debe ser.

­Entonces vaya al grano y no amague más lejos del área…

­En la Asamblea del 28 de diciembre ­fíjese usted qué santo día­ se le acercó al plumífero un dirigente de un club y le susurró: «A ver si investigás este dato… En la delegación que viajó a Georgia hubo un delegado que en su rendición de cuentas puso el gasto de una botella de güisqui que terminaremos pagando todos los clubes. Como ese delegado es del club Danubio y sus dirigentes se rasgan las vestiduras y nos quieren dar lecciones de ética, es bueno que denuncies este hecho. Hablá con alguien de la Comisión Fiscal para que te cante la posta», comentó el delegado al Troquílido.

­¡Cómo dijo!

­No se impaciente. Despacito y por las piedras porque hay que escuchar todas las campanas. El Picaflor primero certificó quiénes fueron los delegados que viajaron con la delegación a Georgia. Como presidente lo hizo el neutral Juan José Ramos, y como delegado, el señor Ramón Casaravilla de Danubio, tal como había denunciado el delegado denunciante…

­ ¿Casaravilla se «papó» un litro de «importado» y lo pagó con la guita de la AUF?

­Achique un cambio, saque el pie del acelerador y escuche bien porque el único propósito del Troquílido es decir toda la verdad y nada más que la verdad. La historia ameritó varias consultas a nivel administrativo y de la Comisión Fiscal porque, si lo que se denuncia es verdad, el hecho configuraría una falta ética muy grave que estaría descalificando al dirigente de Danubio…

­Por favor, menos cháchara y más concreción a la hora de definir, ¿puede ser?

­Tómese un plidex… El Picaflor hizo los contactos de rutina y logró confirmar que, en efecto, en la rendición de cuenta que había presentado en la AUF el dirigente de Danubio, Ramón Casaravilla, correspondiente a su viaje con la selección a Georgia, figuraba un gasto de un pago de güisqui por un monto insignificante que no alcanzaba a los diez dólares…

­Lo que cuesta una botella en el free shop, ¿no?

­Usted está como Marta Sánchez… Desesperado, ¿eh?… El gasto de güisqui que presentó Casaravilla según dejó constancia en una muy correcta y detallada rendición de cuentas, se ocasionó por una invitación que él hizo a los periodistas de Georgia que fueron al hotel a realizar notas a los integrantes de la delegación celeste. Parece que los colegas tuvieron que esperar un rato y el delegado les ofreció que tomaran algo en el hotel. Ellos aceptaron disfrutar un importado que por esos lares es un poco caro para ellos. Según información que recogió el plumífero, el gasto de Casaravilla no mereció ninguna observación de la Comisión Fiscal porque se justificó debidamente, era casi insignificante porque el mismo no superó los diez dólares. De todos modos, uno de los consultados le comentó al Troquílido: » El que le dijo a usted que Casaravilla compró un litro de güisqui con guita de la AUF es un reverendo hijo de puta»… El Picaflor, como es su estilo, mantuvo la reserva de la fuente porque, a pesar de la insistencia del interlocutor, en este negocio del periodismo, es cosa sagrada. *

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