Danubio, el aguafiestas

Todo estaba pronto para la fiesta. Un Estadio Centenario repleto hacía saber que algo importante estaba por ocurrir.

A las cinco en punto de la tarde, como aquella obra poética de García Lorca. A las cinco en punto de la tarde comenzaría la tarde de gloria mirasol.

Y a poco de arrancar, el gol de Vigneri, que era como la regla del nueve para saber si nuestras operaciones matemáticas escolares estaban bien, confirmaba lo que se predecía, que el Apertura 2006 tendría en el Club Atlético Peñarol un justo campeón.

Pero aquella imagen que todos los que estábamos en el Centenario intuíamos de un Paolo Montero alzando la Copa, se fue desvaneciendo, pues el caudillo y capitán mirasol debió abandonar el barco por una lesión.

No obstante el resto de la fiesta estaba planteada.

Peñarol sería el justo campeón del Apertura, hasta que por arte de magia el Danubio Fútbol Club de los Lazaroff, de los Del Campo y de tantas otras familias franjeadas fue ganando espacio en el terreno, y volcando la historia.

Lo que parecía un día de gloria terminó resultando un suplicio, y hasta parece mentira, pero también Danubio pasó a ser un justo campeón del Apertura.

Porque derrotó a los dos grandes.

Porque cuando era el convidado de piedra de la fiesta carbonera, se rehizo aun de una derrota parcial.

Porque cuando lo dieron por muerto tras la derrota ante Defensor Sporting se curó las heridas.

Porque es coherente con su apuesta a inferiores.

En general en los últimos años ha «hecho capote» con los uruguayos de divisiones inferiores.

En ciertas oportunidades se hace complicado justificar determinados logros deportivos, no en este caso.

Danubio fue fiel a su cantera, y no solamente logró el título, sino que lo hizo con «sus» jugadores.

Muchas veces hemos visto cómo los clubes grandes forman verdaderos «puzzles» con algunos oriundos y muchos «paracaidistas».

Incluso, otros campeonatos obtenidos por los «chicos» se basaban en algunos consagrados y pocos «de la casa».

Este Danubio tuvo en su semillero la base, con la ayuda de alguna pieza con mayor experiencia como Conde o Ricard.

Danubio es un justo campeón del Apertura, pero más que nada es un gran ejemplo de que se puede apostar a los juveniles. El franjeado es un equipo que aporta aire fresco, y que muestra figuras de gran futuro.

¿A cuánto asciende el capital danubiano con sus jugadores jóvenes, pero campeones?

Creemos que lo hecho por los de la Curva es el modelo a imitar por los clubes de nuestro medio.

Enhorabuena para el Danubio Fútbol Club, un ejemplo sobre el cual sembrar las semillas para el resurgir de nuestro alicaído fútbol local. Danubio demostró que un futuro diferente es posible. El fútbol uruguayo todo deberá buscar los métodos para potenciar sus proyectos, un buen camino es seguir la curva. *

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