EL LATERAL CARBONERO DESTACO LA CONSAGRACION FRANJEADA

Olveira: "Danubio fue un justo campeón"

El vestuario mirasol presentó un clima desolador tras lo que fue el pitazo final de Jorge Larrionda y luego de verse esfumada la ilusión de poder quedarse con el Torneo Apertura.

Los jugadores fueron ingresando al camarín con rostros serios y con el lógico dolor por no haber cumplido el objetivo de sumar un título y poder darle una alegría a la gente que se hizo presente en gran número en el Centenario esperando un título que sigue posponiéndose.

Paolo Montero y Maximiliano Arias fueron quienes se hicieron presentes en el control antidopaje, por lo que fueron los últimos en llegar.

La puerta del vestuario permaneció cerrada por un largo tiempo y se pudo escuchar un fuerte aplauso de los presentes dentro del mismo, tras lo que fueron las palabras de Gregorio Pérez.

Los primeros en abandonar la zona de vestuarios fueron Alejandro Reyes, Sebastián Pereira y Darío Flores.

Minutos antes había ingresado al vestuario Pablo Bengoechea para saludar a los jugadores.

Tras la partida del «Profesor» emprendieron la retirada los dirigentes Fernando Errico, Gervasio Gedanke y Jorge Barrera.

Nelson Olveira expresó tras el compromiso: «Cometer un error con Ignacio González es complicado. Cuando esos jugadores andan bien no se les puede regalar nada, les dejás un espacio y te la mandan a guardar, como pasó».

Para quien defendió el sector derecho de la defensa carbonera, Danubio «fue un justo campeón. Tuvo la pelota y nos convirtió en momentos clave. Si hubiésemos convertido el penal la cosa quizás hubiese sido otra, pero no hay que buscar excusas. No hay que mirar para atrás sino para adelante».

Olveira agradeció a la gente por su apoyo incondicional y culminó afirmando: «Me voy tranquilo. Soy un agradecido al fútbol de vivir momentos buenos o malos como este. A nadie le gusta perder pero hay cosas peores en la vida».

 

Castillo: «Nos metimos muy atrás después del gol»

Por su parte, Juan Castillo expresó: «Cometimos errores que no veníamos haciendo. Nos metimos muy atrás después del gol. Le dimos la pelota a Danubio y eso fue fatal. Ellos jugaron mejor».

Más allá de esto, el arquero se mostró satisfecho: «Mantuvimos la personalidad y peleamos hasta el final, pero nos vamos con las manos vacías. Teníamos la ilusión de darle una alegría a la gente».

El arquero, al igual que Olveira, agradeció el apoyo de la gente y destacó la importancia de la ausencia de Montero. Para finalizar, dijo: «faltó orden en todo punto de vista, no jugamos bien. Se luchó, pero eso a veces no alcanza».

Los jugadores, allegados e integrantes se retiraron del Centenario en silencio y con rostros de desazón, pero con la cabeza levantada por haber dejado todo en la cancha y haber intentado cumplir el objetivo hasta el final.

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