"No nos alcanza con ganar, queremos jugar lindo"
Eran las diez menos cuarto de la noche del sábado cuando Ricardo Alarcón cumplía su primera promesa electoral. Sin números «oficiales» todavía pero con el resultado de las elecciones definido, el próximo presidente de Nacional salía desde el Comité de la Lista 3 -como lo había prometido- para recorrer los treinta metros que lo separaban del centro de reunión de la Lista 6, y una vez allí, estrecharse en un fuerte abrazo con su rival en la contienda Pablo Martínez, en medio de aplausos y gritos teñidos de tres colores.
Abrazados cruzaron Ocho de Octubre (desafiando incluso el paso de algún vehículo ) e ingresaron juntos a la sede, donde se confundieron en más abrazos y gritos con el resto de los presentes.
En sus primeros minutos como presidente electo de los tricolores, Ricardo Alarcón imprimió el primer sello de un gobierno que buscará entre otras cosas acercar a los socios e hinchas al club, tanto afectiva como físicamente, cuando comentó que «directivos de Nacional somos todos, hoy de hecho lo fuimos manifestando nuestra voluntad, por eso quiero expresar que este es un club de puertas abiertas, en el que el socio de Nacional puede acercarse a colaborar o opinar … desde ya mi saludo a todos los hinchas en este día tan especial.»
Otro acierto de Recalt
Veinte años casi nos separan desde el momento en que Roberto Recalt asumió la presidencia del club a fines de los años ochenta, y pese a ello los tricolores siguen obteniendo réditos de su gestión; durante mucho tiempo se lo recordó como el gestor de la llegada del panameño Dely Valdés, y ahora resulta ser quien «acercó» a Alarcón a los albos: «cuando estaba por asumir Roberto Recalt -recordó- teníamos una competencia importante en el plano empresarial, pero por sobre ello ambos éramos bolsilludos a muerte, entonces cuando él se postula nos llama a varios amigos, entre ellos a Daniel Barreiro y a mí, y me pongo a colaborar con el club, primero en la Comisión de Socios, en la que hicimos una gran campaña de captación de nuevos socios, y desde allí me quedé trabajando.
Tuve algún período en el que por razones de trabajo no pude dedicarle demasiada atención, hasta que hace un tiempo Barreiro me planteó su interés de empezar a tomar un poco más de relevancia … llegué a la Directiva hace algunos años atrás (unos seis o siete) y de a poco fui entrando, fui entrando, hasta esta realidad.
Hoy tengo este orgullo que no estaba en mis planes, porque no estaba en mi proyecto de vida ser presidente de Nacional, pero aquí estamos … «
Sobre la definición del acto electoral, desistió de realizar evaluaciones sobre el porcentaje de votantes, ya que «nunca tuve expectativas, quizá porque nunca me gusta hablar antes de los partidos, y además porque respeto mucho a los contrincantes; la elección fue una elección reñida, porque hubo un gran labor de parte de ellos, creo que trabajaron muy bien desde el punto de vista electoral. Además, a mi me costó mucho ser candidato, me costó mucho decidirme, y después me costó aceptarlo.»
Balance deportivo
El futuro presidente albo evitó también por el momento realizar consideraciones acerca del cuerpo técnico para el año próximo, subrayando que ese tema estará a consideración de la nueva Directiva, aunque dejó claro su espíritu, el mismo que tuvo a la hora de aceptar su candidatura: «normalmente cometemos un error a mi juicio, siempre anteponemos nombres a las condiciones; primero tenemos que definir lo que queremos para luego decidir quien va a ser la persona idónea para llevarnos por ese camino.»
Sobre el aspecto deportivo, agregó que «nuestro plantel es un plantel de excelentes profesionales: tuvo siempre una gran adhesión, una gran contracción al trabajo, un gran estímulo para alcanzar los objetivos, pero acá gana uno solo y no alcanza con eso, porque una pelota en el palo, o un penal mal cobrado, o un rebote, cualquier imponderable puede torcer el destino.
En Nacional no nos alcanza con ganar, algunos equipos quieren ganar como sea, a los ponchazos … si nosotros ganamos a los ponchazos, nos gusta porque ganamos, pero además de ganar queremos jugar lindo y creo que esa es una de las diferencias que tenemos con otras instituciones … Nacional es un equipo con otras características.
Tenemos objetivos muy claros, el primero es liderar en la faz deportiva como Nacional lo ha hecho hasta ahora; viene liderando más allá de algún traspié que hemos tenido y nos ha dolido a todos, pero en la faz deportiva tiene que continuar su liderazgo. Realmente podemos lograr que Nacional sea una institución diferente, que no se quede solamente en victorias deportivas -que obviamente son lo primordial- pero Nacional tiene que ganar partidos en todas las canchas, todos los días.»
Lejos quedó aquella primera reunión en la Hostería del Lago, cuando dos trabajadores silenciosos del club como lo son Jorge Balduvino y Nelson Jaramillo comenzaron a seducirlo para que presentara su candidatura, o aquellos días en que Ernesto Puiggros abrazó con fuerza la idea de que Alarcón fuera presidente tricolor, e incluso la nota que LA REPUBLICA tituló «Todos quieren a Alarcón» el 9 de octubre, adelantando el nombre del candidato del oficialismo.
Pasó el tiempo de los puños en alto y los abrazos, y ahora los tricolores buscarán en los siguientes tres años respetar el grito que Mariano Ayerra (gestor de la lista opositora) lanzara apenas terminado el acto electoral señalando a Alarcón: «Ahora es el presidente de Nacional y tenemos que apoyarlo.»
Sería la continuidad de una política de «barrer hacia adentro», que impulsa el oficialismo del club de los hermanos Céspedes.
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