Uruguay no tuvo respuestas; ni siquiera tuvo preguntas
Ausencia de base, ausencia de técnica, ausencia de ideas… y esto deja al bueno de Púa colgado al alambre de la duda.
Si realmente queremos favorecer a nuestros jóvenes futbolistas, deberemos modificar sustancialmente los sistemas de entrenamiento, estos equipos a impulsos, fabricados con jugadores con muy poca base técnica, consiguen éxitos a términos, que cada vez van hacer más espóradicos, a medida que los rivales logren una idéntica preparación.
La pureza técnica, que es en definitiva adonde debemos apuntar, requiere un trabajo artesanal, que está muy lejos de quienes tienen el deber de propalar, observamos permanentemente, enseñar las valencias básicas del fútbol, a personas que no avalan, por propias deficiencias de fundamentos, lo que se requiere para realizar estas tareas, ¿con qué criterio se designan a los encargados de estas realizaciones?, debería haber uno solo, idoneidad comprobada, dominio absoluto de las destrezas requeridas, primero, para que el novel futbolista las visualice, luego, por intermedio de las reiteración, incorporarlas definitivamente a los atributos personales que habrá de acompañarlo en toda su posterior carrera como jugador.
Aquí radica la gran confusión, quienes disponen de los medios adecuados, apuntan a las jornadas de dobles y triples entrenamientos, buscando la resistencia orgánica, que por supuesto es importante, pero con el facilismo que se consigue, ya que la parte mecánica de este deporte no requiere más de 2 o 3 meses de preparación, sin embargo, cuando apostamos a la técnica, la habilidad o la destreza, debieramos recurrir a los maestros, que son los que dejan enseñanzas, pero equivocadamente volvemos a repetir el error de elegir líderes, pues estos son muchos más descartables, y no requiere tener un gran remordimiento para dejarlos sin trabajo, debido a este anacrónico curso de entrenadores, donde un campeón del mundo es empardado con un campeón de balero, desprendiéndose de esta particular decisión, las consecuencias por las que transita nuestro fútbol, en la etapa de formación, donde tendrían que estar los más capaces, para parar con esta continuidad de decepciones.
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