El Libro del Picaflor

-Picaflor, ¿qué historia preparó para hoy?

-En los últimos días se han escrito ríos de tinta respecto a la relación contractual que definió la incorporación de Egidio Arévalo Ríos a Peñarol.

-En un principio se había dicho que estaba inhabilitado.

-Un bolazo que tiraron, que no tiene fundamento jurídico… El Picaflor hoy quiere hacer justicia con varios dirigentes de Peñarol que laburaron ese pase a último momento, cuando se marchó a Londres Omar Pouso y sin un mango en el bolsillo y sin cuentas bancarias con siete números en dólares, se las ingeniaron para incorporar a un jugador desequilibrante, fundamental, en el equipo de Gregorio Pérez.

Déjese de alcahuetear y vaya al grano.

-No es alcahuetear, es hacer justicia con gente de perfil bajo, que metieron como burros para lograr el pase de Pouso, amparados en un vericueto reglamentario, cuando el Clausura ya había empezado.

¿Quiénes fueron los padres del pase de Arévalo Ríos?

-Los gestores materiales e intelectuales del pase de Arévalo Ríos fueron el técnico Gregorio Pérez, que lo pidió, y los siguientes dirigentes: José Carlos Domínguez, Víctor Cabrera, el contador Gervasio Gedanke, Angel Tucci y Fernado Errico. Ellos fueron los que, contrarreloj, negociaron con el representante del jugador, el presidente de Bella Vista y el «Canario» Rodríguez que es el que pone la plata en los papales y lograron el pase del volante sanducero. No hubo inversores, no hubo especuladores como en otros negocios que se hicieron en Peñarol. No hubo mecenas, hubo gente que por amor a la camiseta trató de satisfacer un reclamo que les había hecho Gregorio Pérez. Los del fondo de inversión, que metieron algunos catres en el período de pases de comienzo de año, no tuvieron participación aunque, algunos de ellos, deben de estar mordiéndose la lengua por no haber visualizado semejante negocio.

-Usted no quiere a nadie, Troquílido. ¿Está desayunando con limón?

-No diga pavadas. Esta es la verdad de la milanesa. Un amigo del «Canario» Rodríguez, gerenciador de Bella Vista, le confesó al plumífero que a comienzos de años habían existido contactos con dirigentes de Peñarol por el pase de Arévalo Ríos cuando éste era una promesa y nadie daba cinco reales por su ficha. «El pase de Arévalo no se hizo porque el escribano Edgar Welter se negó a pagar U$S 80.000 por su pase. Dijo que era mucha plata e hizo una contraoferta de U$S 70.000, lo que no fue aceptado por el dueño del pase. Esta historia no la sabe nadie. Ahora se quieren morir porque no estamparon en el contrato la opción de U$S 300.000 por el pase, pero no dicen nada que a comienzos de año por U$S 80.000 Peñarol se podía haber quedado con el 100% del pase del jugador» , comentó el informante.

-¿Cómo dijo?

Como acaba de escucharlo… Hay gente que critica cómo los dirigentes que hicieron el pase de Arévalo Ríos en agosto no pusieron la opción en el momento de acordar el negocio. No saben que quienes hicieron el pase fueron dirigentes que no tienen patrimonio, no están en el club para hacer negocios personales, no tienen una empresa panameña como fondo de inversión. Hicieron lo que estaba a su alcance por eso los hinchas de Peñarol deben saber que los padres del pase de Arévalo Ríos fueron las personas que el Troquílido mencionó anteriormente. *

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