El libro del Picaflor

— Picaflor, ¡qué quilombo que es este fútbol uruguayo!

— ¿Recién se dio cuenta?

— Con razón a usted le llueven las cartas y llamadas telefónicas de sus informantes.

— Es de nunca acabar, por suerte.

–¿Vio que Passarella no le da bola a usted, según confesó en el Programa Pasión?

— Ladran, Sancho.

— Usted no existe para el Kaiser, Troquílido, no existe.

— A Passarella le va a pasar lo mismo que a Pinocho, le va a crecer un poquito la nariz. Los que escucharon la nota con atención —El Picaflor la grabó para la posteridad– entendieron bien que Passarella tiene entre sus laderos a gente que se encarga de recortar todos los diarios, escuchar todos los programas deportivos de las emisoras capitalinas. Tanto en las oficinas del Zar en Pocitos como en la calle Divina Comedia, hay gente que se encarga de leer con lupa el Suplemento Goles de LA REPUBLICA y en especial, lo que dice el Troquílido en su columna. ¡Cuántas veces Gutiérrez y el Vela Yern montan en cólera por lo que escribe El Picaflor!

— Según comentó el propio Passarella, él sólo escucha y lee a aquellos colegas con los que mantiene diálogo. A los demás los ignora.

— Por eso cuando algún colega dice algo que a él no le agrada o a algunos de sus laderos no le cae bien, bajan a los periodistas del charter de Tenfield. De acuerdo a la grabación, Passarella volvió a demostrar que es un buen tipo, honesto, con cojones, pero mostró su lado débil: lo que dice la prensa lo sensibiliza y a veces le hace perder la paciencia.

— La nota de Juan Carlos Schelza fue muy buena.

— Sinceramente sí. La única pregunta que le quedó en el tintero a Juan Carlos, fue por qué Passarella se fue a Italia a entrevistarse con Casal, Francescoli y Gutiérrez, en vez de hacerlo con los neutrales de la AUF que estaban en Montevideo. Si le hubiera hecho esa pregunta, la entrevista de Schelza era para once puntos en diez.

— Sabe que tiene razón; ese detalle pasó inadvertido.

— A todo el mundo se le pasó por alto. El Picaflor no duda que la pregunta se le pasó por alto a Juan Carlos si no se la hubiera formulado. Passarella dijo todo, no se guardó nada pero no explicó por qué se fue a reunir con los muchachos de la calle Divina Comedia, ignorando a los neutrales que estaban todos en Montevideo, situación que como el cometa Harley van a tener que pasar unos cuántos años para que se repita.

— Dígame una cosa plumífero, ¿la AUF no le descontó los días a Passarella que estuvo en el exterior hablando con el directorio de Tenfield?

— Mire, si en el fútbol uruguayo gobernaran realmente los dirigentes a Passarella le tenían que haber descontado U$S 23.550 por los nueve días que estuvo fuera del país sin la autorización del Ejecutivo. Como a los neutrales no les gusta que le canten la verdad, es probable que esta tarde, aparezca nuevamente el Secretario de Prensa a traer un desmentido, diciendo que el señor Passarella viajó a Europa autorizado por el Consejo Ejecutivo en pleno. La verdad de la milanesa es que más de un neutral se enteró por LA REPUBLICA que el técnico de la Selección se iba a Europa a entrevistarse con el zar del fútbol uruguayo y sus dos socios que lo acompañaron desde Montevideo. Al plumífero le consta que tanto Figueredo como Giménez sabían del viaje de Passarella porque fueron al Aeropuerto de Carrasco a despedir a Francescoli y Guitiérrez que también acompañaban al entrenador celeste. Si en vez de Passarella fuera otro funcionario de menor jerarquía de la AUF el que viajaba a Europa sin el consentimiento del Ejecutivo, Figueredo hubiera montado en cólera y a esta altura estaba despedido. Pero…como se trata del Kaiser Passarella que le impuso Casal, el presidente no abre la boca y se hace el distraído. ¿Total? Pagan los clubes.

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