Algo huele mal por La Blanqueda
Días atrás Nacional festejó un nuevo aniversario del 13 de setiembre, fecha del primer triunfo internacional del fútbol uruguayo.
La institución alba aprovechó para hacer el lanzamiento del proyecto de la segunda etapa de palcos.
Y si bien la noticia así planteada puede suponer una gran fiesta de unidad y consolidación tricolor, muy otra es la situación.
En Nacional se vive un año electoral, y ello se palpa en el accionar de cada uno de los referentes dirigenciales albos.
Se produjo la renuncia en masa de la directiva de la sociedad deportiva que regla los destinos del proyecto del Gran Parque Central, en supuesta oposición a la resolución de la comisión de Patrimonio de la propia institución de «Los Céspedes».
Obviamente que más allá de si la prioridad es jerarquizar la Tribuna Sur con un nuevo anillo, o remodelar la Cabecera que linda con el Sector Tenis, el trasfondo es muy otro.
Aquí hay celos, intenciones de acotar protagonismos, y ánimo de jerarquizar imágenes personales; entretelones de una campaña electoral que asoma desde ya como muy reñida.
Se fue el economista Ache, que asumió la gestión internacional en la dirección del fútbol uruguayo.
Ante la asunción del doctor Della Valle vuelve Balbi a la delegación del club, que ya perdiera la figura del doctor Navascués.
Víctor Della Valle, Morgan Martínez, y Alarcón pareciera que están jugando sus partidos.
Al gran momento institucional con el remozado Parque Central, un equipo ganador en las ultimas temporadas, y con competencia internacional presente y futura aseguradas, las grandezas o mezquindades de los potenciales candidatos pueden marcar que las aguas se sigan picando hasta acercarse a la tempestad.
Por más que las sonrisas procuran ocultar los trasfondos, algo huele mal por La Blanqueada, y todos veremos en las próximas semanas cómo se empiezan a sacar los ojos los que hasta ayer parecían hermanos carnales. *
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