Escrito por: JOSE URRUZMENDI (COLUMNISTA INVITADO)
El eterno seductor de la globa, la controlaba y luego, como un encantador de serpientes, la sometÃa a todos sus caprichosos malabares y la guinda se entrgaba mansa ante semejantes sutilezas. Patentó las chilenas en todas sus formas: de espaldas, tijeras de costado, espectaculares medias vuelta y una variedad de fundamentos de la más alta técnica, lo que nos obliga a conceptuarlo como el más diestro futbolista de nuestra historia.
Un creador inigualable de “martingalas” con la pelota; luego que el “gallego” Lorenzo Fernández inventara la bicicleta, el “Omar” la perfeccionó, le puso 18 velocidades con su conocido obstinamiento en realizar jugadas hasta que le salieran. Fue un contundente goleador, encabezó las estadÃsticas del 48 y 49 del Campeonato Uruguayo y es el máximo goleador de Uruguay, con 8 goles, en los mundiales del 50 y 54. MÃguez fue un hombre de afectos largos y profundos, sus amigos del fútbol y de la vida conocÃan la rebeldÃa de su carácter, sus actitudes frontales segaban cualquier atisbo de traición, no admitÃa las “agachadas” y mucho menos el uso de su persona y sus tÃtulos deportivos para, veladamente, beneficiarse económicamente con una transa, cosa que para él era inconcebible. En fin, me reitero en los mismos conceptos anteriormente escritos en esta página para otras circunstancias, un “no seriado” que dejó sin rastros y sin catálogos, llevándoselos consigo, toda una gama de recursos futbolÃsticos no plasmados en una metodologÃa apropiada para jóvenes que se pudieran reflejar en tan espectacular jugador. Al amigo, al padre ejemplar, al sensacional jugador de fútbol, el recuerdo emocionado de todo un pueblo deportivo que lo idolatró hasta su partida, seguramente con dirección hacia la gloria, que siempre lo tuvo entre sus preferidos.
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