Se nos fue el más entrañable de los centreforward, Oscar Omar Míguez
El eterno seductor de la globa, la controlaba y luego, como un encantador de serpientes, la sometía a todos sus caprichosos malabares y la guinda se entrgaba mansa ante semejantes sutilezas. Patentó las chilenas en todas sus formas: de espaldas, tijeras de costado, espectaculares medias vuelta y una variedad de fundamentos de la más alta técnica, lo que nos obliga a conceptuarlo como el más diestro futbolista de nuestra historia.
Un creador inigualable de «martingalas» con la pelota; luego que el «gallego» Lorenzo Fernández inventara la bicicleta, el «Omar» la perfeccionó, le puso 18 velocidades con su conocido obstinamiento en realizar jugadas hasta que le salieran. Fue un contundente goleador, encabezó las estadísticas del 48 y 49 del Campeonato Uruguayo y es el máximo goleador de Uruguay, con 8 goles, en los mundiales del 50 y 54. Míguez fue un hombre de afectos largos y profundos, sus amigos del fútbol y de la vida conocían la rebeldía de su carácter, sus actitudes frontales segaban cualquier atisbo de traición, no admitía las «agachadas» y mucho menos el uso de su persona y sus títulos deportivos para, veladamente, beneficiarse económicamente con una transa, cosa que para él era inconcebible. En fin, me reitero en los mismos conceptos anteriormente escritos en esta página para otras circunstancias, un «no seriado» que dejó sin rastros y sin catálogos, llevándoselos consigo, toda una gama de recursos futbolísticos no plasmados en una metodología apropiada para jóvenes que se pudieran reflejar en tan espectacular jugador. Al amigo, al padre ejemplar, al sensacional jugador de fútbol, el recuerdo emocionado de todo un pueblo deportivo que lo idolatró hasta su partida, seguramente con dirección hacia la gloria, que siempre lo tuvo entre sus preferidos.
Compartí tu opinión con toda la comunidad