Mejoramos, pero no es suficiente
Uruguay mostró una evolución clara de lo que había expuesto ante Colombia, pero no alcanzó para poder ganarle a Argentina.
La actitud inicial fue muy buena, pero poco a poco fuimos cayendo, producto de la rotación y el cansancio que el equipo exhibió en los pilares ofensivos, Batista-Osimani.
Se defendió duro, se trabajó bien los primeros minutos, con intensidad, pero el equipo no logró sostener en el complemento ese nivel de juego.
Batista fue difícil de contener para Calderón, Gutiérrez y todos los grandes que Hernández probó, mientras que Osimani leyó muy bien que Porta no podía detenerlo en el uno contra uno en el juego ofensivo celeste en ese segundo cuarto.
Argentina rotaba, y desde el banco en el primer tiempo anotó 24 puntos contra 0 de Uruguay que resultó inoperante en esa rotación de jugadores.
El quiebre del juego estuvo en el tercer cuarto, donde nos quedamos sin gol, y Argentina corriendo con Porta, García y Lo Grippo nos sacó 14 puntos que fueron imposibles de absorber. Se buscó, se estuvo cerca, pero fallamos libres (16), demasiado para este nivel, tomamos decisiones poco inteligentes y jugamos con egoísmo situaciones claves para la reacción.
Espasandín demoró el regreso de Aguiar, cuando volvió apareció el jugador que precisamos, y creo que en los cuatro minutos finales debió optar por Osimani y lo dejó afuera. La diferencia es clara en la rotación, en la intensidad y en la calidad individual. La peleamos, somos duros, pero no llegamos a ganarles. Aún no nos alcanza.
En el tren de optar, prefiero jugar con Venezuela la semifinal y no ante Brasil. Los norteños tienen un estilo muy difícil de controlar, somos más competitivos ante los locales; aparte ellos jugarán con la presión grande de acceder a la final y lo podemos aprovechar. Pero ante cualquiera, dependerá primero de la cabeza con la que juegue el equipo y la mejoría que siga mostrando. *
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