Se preparan para el gran partido
Las selecciones de Francia e Italia terminaron, ayer de ordenar las barajas que pondrán sobre la mesa e iniciaron el conteo regresivo para el partido que disputarán hoy en el Estadio Olímpico de Berlín por la final del Mundial de Fútbol de Alemania-2006. Después de invertir casi toda la jornada del viernes en pasarse mutuamente la pelota del favoritismo, buscando liberar a sus jugadores de la presión, los entrenadores Marcelo Lippi y Raymond Domenech adoptaron el discurso del equilibrio entre ambos equipos.
En ese sentido, Lippi se llevó el premio de la jornada en cuanto a originalidad, al afirmar primero que su equipo jugaría la final pensando únicamente en la victoria, y luego admitir que Francia no depende únicamente de Zinedine Zidane sino que posee un equipo de respeto. Lippi (un entrenador que conoce como pocos a ‘Zizou’ Zidane, ya que lo tuvo como pupilo en la Juventus), sin embargo, aportó un elemento nuevo a la ecuación, al señalar que un factor extrafutbolístico puede ser decisivo: la voluntad.
«Hay un montón de factores que pueden contribuir, como la organización y la calidad técnica. Pero lo que puede marcar la diferencia es el equipo que tenga más hambre» de victoria, analizó Lippi. En ese sentido, Domenech, para quien el favoritismo italiano prácticamente no admite discusiones, prefirió liberar a sus jugadores de la presión de enfrentar a un tricampeón mundial, que además llega a la final con una generación de jugadores que aún debe demostrar su pasta de ganadora. «Teníamos una programación de siete partidos (en el Mundial). Este del domingo será el séptimo. Yo me encuentro en el mismo espíritu que en los partidos anteriores. Yo no veo este partido como una final, sino como un partido que hay que vencer para poder tomar unas vacaciones tranquilas», dijo. Domenech admitió que sus jugadores cerraron filas luego de las duras críticas que sufrieron por el fiasco del Mundial de Corea-Japón 2002, el precario desempeño en las eliminatorias europeas y los tres primeros partidos en Alemania. Zidane, por ejemplo, no se presenta en conferencias de prensa desde el 12 de junio. «Yo entiendo las razones de ‘Zizou’. El es como siempre ha sido: su objetivo no es dar explicaciones sobre lo que hace, sino hacerlo», dijo el entrenador a forma de explicación.
Después de seis partidos, Italia y Francia ya mostraron sus cartas, y nada indica que preparen alguna sorpresa espectacular, ya que las fórmulas que ambos aplicaron a partir de los octavos de final fue a todas luces exitosa.
En los cuartos de final, Francia consiguió una victoria espectaular ante Brasil, enviando a los pentacampeones de retorno a casa, mientras que los italianos garantizaron el boleto a la final con un brillante triunfo sobre Alemania.
En la cancha, el astro Zidane -protagonizando el último partido de su carrera- deberá ser la contracara de Francesco Totti, ya que ambos serán los responsables de organizar el juego de sus equipos, en un duelo con todos los ingredientes para ser antológico.
Para el ex futbolista francés Michel Platini, el partido se presenta con un equilibrio casi perfecto.
«Es un 50-50. Italia y Francia son dos equipos parecidos e iguales. Se decidirá por una cuestión de detalles. Los dos poseen talentos creativos, con Zidane y Totti, y grandes atacantes como Henry, que juega más profundo que Toni, pero este último es mejor en el juego aéreo», comentó. Si se basa en la historia, el equipo de Raymond Domenech tiene argumentos sólidos, ya que nunca ha perdido una final de las cinco que disputó: Copa del Mundo en 1998, dos finales de Eurocopa (1984, 2000) y dos finales de Copa de las Confederaciones (2001, 2003)
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