Francia confía en la sorpresa Ribery
La generación dorada francesa se prepara para saltar el difícil muro defensivo italiano, mañana en la final, pero al mismo tiempo guarda en la manga un as, el delantero Franck Ribery, no tan conocido como Thierry Henry. Hace ocho años, cuando Ribery tenía quince, celebraba el triunfo en el Mundial de 1998 de los que son ahora algunos de sus compañeros.
El domingo, el delantero del Marsella intentará celebrar desde adentro, con Zinedine Zidane como patrón, que adoptó desde el primer día al joven «Scarface». La cara de Ribery está marcada por una enorme cicatriz, que le llegó tras salir despedido del coche que conducía su padre cuando apenas tenía dos años.
«Franck es alguien que marca el espíritu del equipo cada vez que juega. Será alguien importante en el fútbol», predice Zidane. Eric Abidal es otro que rinde tributo al nuevo jugador de los Bleus. «Cada vez que juega, aporta frescura, vivacidad y técnica al equipo. Crea muchas ocasiones. Pienso que es bueno para el equipo, empuja al equipo hacia adelante sin tener en cuenta cuántos minutos está en el campo», dijo el defensa del Lyon.
Su explosiva velocidad ha dado aire fresco a la selección francesa. Utilizado como una especie de comodín en varios partidos adaptándose a las necesidades del equipo, se ha beneficiado de un equipo sólido en defensa que le permite tomar más libertades.
Compartí tu opinión con toda la comunidad