Tirando buenas ondas
El clima de la práctica de ayer fue inmejorable. Permanentemente, durante toda la práctica, entre los integrantes del plantel y los del cuerpo técnico se gastaron bromas, siendo las voces más escuchadas las de Ruben Sosa, Gustavo Varela y Mario Regueiro.
En determinado momento, «Sosita» fue a buscar la barrera de metal con forma humana que se utiliza para practicar tiros libres, y allí se reunieron Varela, Coelho, que abandonaron casi enseguida, junto a Adalto, Lembo y Sosa.
Hugo De León les gritó: «Si en el partido a alguno le gusta el tiro lo piden y lo tiran, ta?»
Inmediatamente retrucó Varela: «¿Y si viene Ruben y la pide, qué hacemos Hugo?» Nadie contestó. Parece que si hay tiros libres, patea Sosita nomás.
El resto del grupo conversaba, sentados en el césped, cuando alguien pegó el grito hacia Lembo: «Dejate de tiros libres, vos vení a practicar rechazos de cabeza».
Más para alentarlo que para otra cosa, Ruben le gritó a Damián, que trotaba suavemente y rengueando un poco: «Dale, corré bien, que no tenés nada».
El mejor rematador de la mañana fue el brasileño Adalto, pero uno de los tiros de Lembo fue atajado por Schmidt, que la sacó del ángulo. El técnico le gritó de lejos: «Lembo, andate con esa imagen».
Luego de terminada la práctica y de ducharse, Ruben Sosa fue interceptado por una persona que le recordó que le había pedido una camiseta. Ruben fue hasta el vestuario a buscarla inmediatamente cuando se acordó del motivo del pedido.
El hombre se vino desde Villa Rosario, distante unos 20 kilómetros de Minas, porque mañana se realiza una jornada-maratón buscando recaudar fondos para una persona enferma. La camiseta se rifará con esos fines, por lo que Sosa accedió inmediatamente a obsequiarle una.
Otro de los hechos simpáticos de la jornada fue la presencia de Evelyn Bica, que hoy está cumpliendo sus primeros quince años y quiso ir a Los Céspedes para que los jugadores le firmaran su camiseta, que seguramente será uno de sus regalos más queridos. Su padre filmó cuando los jugadores la saludaron, uno por uno; Evelyn cumplió ayer uno de sus sueños.
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