Una cuestión de respeto
Al margen de lo futbolístico, el partido entre Uruguay y Ecuador dejó aspectos negativos que es válido destacar para tratar que no se repitan en el futuro en los compromisos que la selección deberá afrontar en Montevideo en la segunda rueda de las eliminatorias.
A) Lo sucedido en el túnel central cuando los equipos se aprestaban a salir al campo. Sin adjudicar responsabilidades, porque el hecho se registró sin que los asistentes pudiéramos apreciarlos, no creemos conveniente que las dos formaciones salgan juntas a la cancha, como es norma de FIFA en esta clase de encuentros. Es muy lindo ver entrar a los chicos con la bandera amarilla del Fair Play, pero éste debe asegurarse en todos los sentidos y si se pueden evitar riesgos es mucho más saludable para todos. Ya hay rumores de venganza para la revancha de Quito y conviene adoptar precauciones para que ese desquite no se concrete.
B) La conferencia de prensa. Este es un viejo tema al que en esta oportunidad se le agregaron detalles que, a nuestro juicio, son inaceptables. Por ejemplo, si la presencia de los entrevistados va a durar determinado lapso, éste debe ser puesto en conocimiento de los periodistas antes del comienzo, otorgando una cantidad de minutos razonable a cada uno para que todos tengan oportunidad de intervenir en la charla.
También es menester pretender que se pueda repreguntar, porque generalmente, a raíz de las respuestas del entrenador y/o los futbolistas, surgen otras requisitorias y, con el régimen actual, es imposible plantearlas.
Es improcedente, y no sucede en ningún lugar del mundo donde se llevan a cabo conferencias post-partido en la alta competencia, que los periodistas que se anoten para intervenir deban informar a un funcionario -o funcionaria- sobre el tema que van a plantear en su pregunta. Eso pasó el domingo en el Centenario.
C) El vallado a la salida de los vestuarios. Son infrahumanas las condiciones en que deben trabajar los vestuaristas en estos partidos. Aislados de los protagonistas por unas vallas, tienen que ingeniárselas para las entrevistas, apretados por las avalanchas que a sus espaldas se originan por los aficionados que acceden a ese lugar, que no se encuentra en un sitio que esté fuera de su alcance. Mientras tanto, los colegas que pertenecen a la empresa dueña de los derechos de la televisión están del otro lado de las vallas y desarrollan su actividad con total comodidad Como se desconoce realmente cuál es el alcance del contrato por el que los clubes y la AUF cedieron esos derechos, sería bueno conocer el mismo para proceder en consecuencia. De todos modos, tal como se interpreta ahora la situación, los periodistas que no integran el staff de la citada empresa están en desventaja con relación a los que pertenecen a ella y eso no se puede aceptar, basándonos en el principio de la igualdad que debe existir para el libre desempeño de la profesión.
Estas son críticas realizadas con ánimo constructivo, que procuran solucionar problemas y no crearlos. Eso sí, son referidas a aspecatos esenciales que es necesario corregir para el futuro si es que todos queremos, como oímos reiteradamente en los distintos estamentos del fútbol, colaborar para que la selección siga adelante en procura de una meta esencial para el balompié uruguayo, como es la clasificación para la Copa del Mundo del 2002 en Corea y Japón.
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