Nada es igual
Por Enrique Yanuzzi
Que nada es igual no tengo dudas. Ni siquiera los hermanos gemelos, ellos también casi siempre tienen alguna diferencia. Esto en el fútbol uruguayo de estos días es más claro que nunca.
Existe una pronunciada zanja entre cuatro o cinco que pueden y el resto que se debate entre poder algo o no tener nada.
Hoy en el Estadio Centenario hay un partido más del calendario local. Vaya noticia. A las cuatro y cuarto de la tarde si no va al Centenario y tiene su cuota al día con el cable o la codificada, tomando el control remoto y apretando «Power» tendrá el partido en el living de su casa. Como si se tratara de un teleteatro, de un informativo o de un programa musical.
Buena televisación, muchas cámaras, buenos profesionales, buena cancha, rodeada de una importante cartelería de publicidad y «ellos», los actores.
De un lado estará Nacional. Equipo grande, campeón del anterior certamen, concentrado, con sueldos al día y con nueve ausencias que no imposibilitan que se le vea en un perfil de partido como favorito.
De otro lado estará un equipo con once jugadores, que conforman un plantel que está seis meses atrasado en materia de sueldos.
Es claro que para que usted tenga el espectáculo en su casa la presencia de estos profesionales impagos de Huracán es fundamental. Si ellos dijeran basta, esto no puede ser, el espectáculo, su cuota, la publicidad y la infraestructura se van al diablo.
Hoy de tarde todos cobrarán sus haberes, los jueces, los periodistas, la Policía, los porteros, los que venden productos alimenticios o bebidas. Sin embargo, «ellos» la mitad de los actores del espectáculo no verán un peso. Ganen, empaten o pierdan.
Hoy Huracán Buceo tiene un presupuesto medio, no debe llegar a los treinta mil dólares y no puede pagar, esto demuestra a las claras que la cosa no pasa por decir se puede pagar hasta tanto. El cambio pasa por otros parámetros. Por ejemplo es insostenible la cantidad de dieciocho equipos en primera división y catorce en segunda profesional.
Este fútbol es una mentira y se comprueba con el partido de esta tarde. Por un lado el súper profesional, el concentrado, el grande como toda la vida, de otro un equipo con historia, con barrio y desnudo económicamente. En el medio el espectáculo, la publicidad multimillonaria que lo rodea todo y la realidad que confirma lo que es hoy por hoy, el fútbol uruguayo.
Aquí se pretende arreglar el problema achicando y es todo lo contrario lo que se tiene que hacer. Hay que apuntar hacia arriba para mejorar.
Es imposible que vengan sociedades comerciales a poner dineros a este fútbol lleno de deudas. Las empresas no pueden con la realidad de todos los días y no van a arriesgar en un fútbol en donde todo pasa por el mismo lado.
Hoy no puedo analizar lo previo a este partido. Hoy es el viejo Huracán Buceo el que está en esta situación. Ayer fue Rampla, antes Cerro, después Racing, mañana Bella Vista Paysandú y así puedo seguir sin parar mostrando ejemplos del pasado, del presente y del futuro.
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