Mundial 2006: Sudamérica en la mira, como siempre
Los ingleses están locos. El campeonato mundial ni empezó pero el favorito ya tiene una larga lista de jugadores lesionados, que incluyen reconocidas luminarias como Campbell, Rooney, Cole y Owen.
Nadie tiene ni idea del sentido estratégico de llevar jugadores lesionados o en vías de lenta recuperación, a una Copa del Mundo. Lo que pasa es que los jerarcas del fútbol ingles no han podido convencer al sueco Sven Goran, DT de la selección de Su Majestad, que Paraguay, la nueva «vedette» sudamericana, se las trae y es peligrosa.
Inglaterra debuta contra Paraguay el sábado. Expertos británicos y algunos europeos creen que el fútbol albirrojo es admirador y ferviente practicante de aquel viejo axioma rioplatense que decía «si pasa la pelota, no pasa el hombre». Pero mientas que la FIFA ya tiene marcados a los celestes y albicelestes con sendas expulsiones, a los paraguayos no los conoce nadie y hay sospechas de que sacaran a relucir la vieja estirpe machista que caracteriza al fútbol sudamericano.
Dicen las malas lenguas que existe un informe titulado «Paraguay y los tapones de destrucción masiva», elaborado por figuras oscuras de la inteligencia futbolera británica, que nadie ha visto pero se rumorea existen. Según trascendidos, se cree que sujetos de claro perfil jamesbondiano, en su tiempo libre de perseguir a Osama Bin Laden y porque se consideran futboleros de ley, aseguran que los denominados «paraguas» son practicantes de una odiosa costumbre que se conoce en las canchas de Asunción como «el tatuaje mundialista».
Según los ingleLos ingleses están locos. El campeonato mundial ni empezó pero el favorito ya tiene una larga lista de jugadores lesionados, que incluyen reconocidas luminarias como Campbell, Rooney, Cole y Owen.
Nadie tiene ni idea del sentido estratégico de llevar jugadores lesionados o en vías de lenta recuperación, a una Copa del Mundo. Lo que pasa es que los jerarcas del fútbol ingles no han podido convencer al sueco Sven Goran, DT de la selección de Su Majestad, que Paraguay, la nueva «vedette» sudamericana, se las trae y es peligrosa.
Inglaterra debuta contra Paraguay el sábado. Expertos británicos y algunos europeos creen que el fútbol albirrojo es admirador y ferviente practicante de aquel viejo axioma rioplatense que decía «si pasa la pelota, no pasa el hombre». Pero mientas que la FIFA ya tiene marcados a los celestes y albicelestes con sendas expulsiones, a los paraguayos no los conoce nadie y hay sospechas de que sacaran a relucir la vieja estirpe machista que caracteriza al fútbol sudamericano.
Dicen las malas lenguas que existe un informe titulado «Paraguay y los tapones de destrucción masiva», elaborado por figuras oscuras de la inteligencia futbolera británica, que nadie ha visto pero se rumorea existen. Según trascendidos, se cree que sujetos de claro perfil jamesbondiano, en su tiempo libre de perseguir a Osama Bin Laden y porque se consideran futboleros de ley, aseguran que los denominados «paraguas» son practicantes de una odiosa costumbre que se conoce en las canchas de Asunción como «el tatuaje mundialista».
Según los ingleses, esta practica se refiere a la aplicación sin aviso y violenta de los seis tapones de un botín de fútbol en el trasero de un oponente, o por lo menos en sus canillas. Uno o dos tapones no bastan. Tienen que ser por lo menos seis, asegura el aparente informe.
El dossier supuestamente escrito «para los ojos de Su Majestad solamente» señala que los paraguayos planean aplicar una marcación de tipo severa y que se conoce con el nombre local de «Once Seis», según moda del «Código da Vinci» actual.
El máximo grado cancerbero se logra, de acuerdo al dossier, cuando los once jugadores contrarios salen de la cancha con seis tapones paraguayos claramente visibles en alguna de las nalgas. No se sabe quien proporcionó a los ingleses la información contenida en el dossier pero yerros en los servicios de inteligencia británicos ya son habituales, como se sabe. Los ingleses también señalan que Paraguay es el último reducto de la tribu guerrera Guaraní, que no ve con buenos ojos a representantes europeos desde hace por lo menos cinco siglos.
Según un espía británico en Asunción, apostado allí hace mas de seis meses, 7 de los 22 integrantes del plantel de ese país son guaraníes o son descendientes de ellos. El notorio informe habla también de otras practicas amazónicas denominadas «reducidores de cabezas» y «chupacabras».
El primero, como es reconocido por muchos antropólogos, se trata de la costumbre aplicada luego de una batalla campal (tribal o futbolera) donde el vencedor corta la cabeza del oponente y la hierve con yuyos locales hasta quedar reducida a un cuarto del tamaño original. Después la usa para ritos chamánicos o para practicar goles «de cabeza» por obvias razones.
El mito indígena «chupacabra», se refiere al lugareño que por las noches tiene la costumbre de chuparle la sangre a animales semi domésticos, como cabras y vacas, aunque algún perro ha caído víctima también. Los ingleses tienen la firme creencia de que pueden ser objetos de un atentado de ese tipo y han pedido un aumento del nivel de seguridad nocturna en Baden-Baden, ciudad donde estarán concentrados.
A quien mas temen los europeos es a Argentina. Nadie en el viejo continente esta dispuesto a permitir otro multi-campeón sudamericano y Argentina ya a sido objeto de mas de una conjura, como lo fueron el famoso penal en la final de Italia 90 y la suspensión de Maradona en Estados Unidos, cuando Argentina se perfilaba como favorito..
A pesar de un posible complot anti-sudamericano que siempre se baraja a nivel FIFA y UEFA, Brasil y su «jogo bonito» tienen muchos admiradores entre comentaristas y jerarcas europeos. Fuentes oficiales señalan que es un tema necesario de marketing con las grandes empresas patrocinadoras del mundial.
Los «verde e amarelos» nunca se discuten y desde los tiempos de Tostao, Pele y Jairzinho, que los jugadores europeos no pueden esperar al pitazo final, para intercambiar camisetas con algún nombre famoso en la espalda.
De Ecuador, Costa Rica y México ni se habla, porque no son considerados cucos mundialistas con chance, aunque «pueden sorprender», según algunos.
En el caso de Uruguay, el gran faltante, dicen que muchos oscuros jerarcas europeos se felicitan todavía por el truco de haberlos hecho viajar durante 24 horas el día previo al segundo «playoff» en Australia y que ayudo a obtener pasaje mundialista de los antípodas.
Pero la marcación fuerte mostrando la cara, la camiseta empapada, la hidalguía, el planchazo alevoso pero viril, la verguenza sin par de la garra Charrúa: van a estar presentes sin duda en el corazón de cada miembro del contingente sudamericano en Alemania 2006. ¡Viva Sudamérica! ¡Viva! ¡Viva Uruguay! ¡Viva! ¿La «p» que lo «p», también? Si. *
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