ALEMANIA ORGANIZA TODOS LOS DETALLES

Garantizar la seguridad y la fiesta de la Copa del Mundo

Garantizar la seguridad alrededor y dentro de los estadios, evitar atentados terroristas y luchar contra los «hooligans» son tres partidas que quieren ganar, como sea, los organizadores y las autoridades de Alemania, sin renunciar al espíritu festivo del Mundial de fútbol. Con varias decenas de miles de policías, ayudados por 7.000 militares y aviones-radar Awacs de la OTAN, el Mundial-2006 debería ser el más seguro de la historia. Pero los organizadores quieren evitar que el miedo a la violencia prime sobre la esencia festiva de esa «cita de la amistad».

«Fuimos candidatos con la promesa de ser unos anfitriones felices, relajados y despreocupados para promocionar la imagen de Alemania en todo el mundo», dice el co-presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Theo Zwanziger.

«Queremos que la gente manifieste su alegría. Si hay tanques apostados en segundo plano como medida preventiva, no puede ser», añade.

Y de hecho «no hay indicios concretos de una amenaza terrorista», repite desde hace meses el gobierno alemán, que en cualquier caso piensa incrementar la vigilancia de los militantes islamistas en el territorio y reinstaurar puntualmente los controles fronterizos. Alemania, que quiere cuidar su imagen, asegura que luchará tan firmemente también contra los actos racistas y la extrema derecha. Esta última se ha dirigido recientemente contra los internacionales alemanes Gerald Asamoah y Patrick Owomoyela, ambos de origen africano. La amenaza parece más concreta en cuanto se refiere a los hooligans, alemanes o extranjeros, que podrían rememorar la pesadilla de los enfrentamientos en Charleroi (Bélgica) durante la Eurocopa-2000, y entre Marsella y Lens durante el Mundial-1998 de Francia. Con unos 10.000 hinchas violentos registrados, Alemania reconoce que es la primera afectada. La policía ha creado un catálogo de medidas para impedir que los violentos impongan su ley, que van desde la advertencia verbal hasta la detención provisional. La Célula de Información Central sobre los Acontecimientos Deportivos (ZIS) es una unidad especial de la policía alemana que colabora con sus homólogas extranjeras para vigilar e impedir la entrada de ‘hooligans’ en su territorio.

Durante el Mundial, un banco de datos reunirá los nombres de los hinchas problemáticos y las sanciones serán rápidas y ejemplares, promete la justicia alemana.

«Este Mundial es un reto para los hooligans. Los alemanes querrán demostrar de qué son capaces y los demás se desfogarán en un país extranjero», explica el subdirector del ZIS, Thomas Morbach. Ultimo ejemplo: una batalla campal entre alemanes y polacos cerca de la frontera en Briesen en diciembre.

Gran Bretaña ya prohibió a más de 3.000 hooligans identificados viajar al Mundial-2006. Pero nadie sabe aún cuántos hinchas conflictivos intentarán llegar a Alemania entre el 9 de junio y el 9 de julio: «No se conocerá su número hasta muy poco tiempo antes del inicio de la competición o incluso durante el torneo», asegura Morbach.

Para el policía, «los estadios serán seguros a causa de los controles de entrada. Pero la violencia puede estallar en cualquier otro sitio». Los «fanmeile», espacios al aire libre donde se instalarán pantallas gigantes, centrarán una atención especial y controles parecidos a los de los estadios. «El Mundial es una fiesta, no dejaremos que los hooligans la amarguen», advirtió el ministro del Interior de la ciudad-Estado de Berlín, Ehrhart Körting. *

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