El libro del Picaflor

-Picaflor, ¿qué noticias tiene para sus fieles lectores?

-Esta es una historia impactante.

-No empiece como Gorzy con el auto bombo y vaya al grano.

-Por favor, no haga comparaciones que hieren la sensibilidad de lectores… La historia es posta, posta, se la comentó un colega al Troquílido y no tiene desperdicios. Un periodista deportivo, que tiene mucho traqueteo en la profesión, produce sus espacios, llamó un día a un dirigente de un club, que es empresario para venderle un aviso.

-¿Y?

-Cabe destacar que entre el periodista y el dirigente empresario cultivan una larga relación, de muchos años que ha generado confianza mutua. El colega le planteó una propuesta publicataria impulsado en que, en otro programa deportivo, aparecía la empresa del dirigente como sponsor. El periodista dedujo: si fulano que es amigo mío publicita en otro programa, con mucho más razón va a hacerlo en el mío. ¿Va llevando el hilo de la conversación?

-Despacito que está medio enredado el panorama.

-Bien, el dirigente empresario escuchó la oferta del colega y le dijo que lo perdonara pero que él no estaba gastando en el rubro publicidad porque su negocio estaba complicado  »está medio fundido»  le comentó y se disculpó. «Usted sabe que tengo un alto concepto suyo, que lo respeto mucho pero esta vez no lo voy a poder apoyar», dijo el empresario. El colega escuchó con atención y comentó: «Me atreví a hacerle una propuesta porque he visto que usted está promocionando su empresa en otro medio. Igualmente, no pasa nada… amigos como siempre», comentó el periodista. Luego de despedirse y agradecer la atención del dirigente, cortó el teléfono.

-Por favor no le agregue más suspenso y vaya al grano.

-No habían transcurrido cinco minutos cuando el colega recibe un llamado. Era el mismo dirigente que se había excusado de contratar publicidad. «Mire fulano. Yo con usted debo ser sincero. Tenemos una amistad de muchos años y no quiero que haya misterios. La publicidad de mi empresa que usted ve en otro medio, no la contraté yo. En realidad me hablaron en el club para que apareciera mi empresa porque el club está ayudando a este programa y para que no apareciera el nombre del club en la factura, me pidieron autorización para utilizar a mi empresa. Por eso aparece la publicidad. Yo en realidad no pago nada, el que paga es el club. A usted no le voy a mentir. Eso sí, por favor le pido reserva», concluyó el dirigente.

-¡Cómo!

-Como acaba de escucharlo… Si usted es un hombre detallista, podría terminar desentrañando esta historia. Actualmente, el aviso de la empresa del dirigente fue dado de baja de la pauta del programa. Al comienzo del mismo, este figuraba.

Ahora desapareció porque el dirigente que es muy respetado en el ambiente, se dio cuenta que podía quedar pegado anunciando en un programa y negándoles publicidad a otros programas con quienes mantiene una excelente relación personal. ¿Qué me dice?

-¿No va a decir los nombres de los protagonistas?

-No, por ahora no.

Pero este es un nuevo ejemplo de la hipocresía con que se manejan algunos colegas que se rasgan las vestiduras y enarbolan la bandera de la independencia y por otro lado, reciben dinero  disfrazado en una aviso de publicidad  de un club profesional de primera división… ¡Cómo le mienten a la gente! *

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